Con la venia

fERNANDO / SANTIAGO

Brazos de madera

QUIENES más han desarrollado la idea de partido político son los comunistas, desde el intelectual orgánico colectivo hasta la vanguardia del proletariado. Pero a mi juicio su mayor aportación al funcionamiento de los partidos son los brazos de madera. Una vez que la dirección adopta una decisión los disciplinados militantes la ejecutan sin ponerla en duda. Así se hacía desde el Politburó del PCE hasta la última asamblea de Izquierda Unida y así funcionan los partidos hasta la fecha. Con una disciplina espartana en el PP donde Rajoy toma una decisión y hasta el último militante la cumple sin rechistar. En el PP nadie debate, nadie disiente, nadie vota. Lo que diga el jefe y amén. Están en juego miles de puestos de trabajo de ministros, directores generales, alcaldes, concejales y asesores. Es mucha tela para ponerse a discutir. Da igual la opinión personal si lo que está en juego es el salario ¿Alguien sabe cómo se llama el presidente en Cádiz del PP o si alguna vez reúnen a su asamblea local?

En la izquierda parece que algo empieza a moverse fruto del impacto del meteoro Podemos. El PSOE ha iniciado unas primarias, IU las ha hecho en Andalucía y en España se ha puesto en manos de un pipiolo de Málaga. Al final todo es de broma pero al menos se cubren las apariencias. Maíllo saca el 90% de los votos (como el Partido Comunista Búlgaro) y tres candidatos compiten este domingo para la secretaría general socialista. Susana Díaz se decidió por Pedro Sánchez y la inmensa mayoría de los militantes socialistas de Andalucía secundaron a la lideresa: si hay que cruzar el Mar Rojo se cruza, ya la lideresa conseguirá que las aguas se abran y luego caiga el maná del cielo hasta llegar a una tierra donde mane leche y miel. Aunque en parte ya se ha conseguido en la administración autonómica con sus distintas sinecuras. Los socialistas y los de IU cubren las apariencias para que pensemos que algo cambia aunque al final llegan los moscas de turno a las asambleas con su pléyade de familiares y amigos y votan lo que convenga a sus intereses, que suele coincidir con lo que conviene a los jefes. Por eso el funcionamiento de Podemos es muy romántico pero será efímero: se formará un aparato que controlará las asambleas y las votaciones, un Purri de la vida que tenga los censos para maniobrar. Así empezó Susana y fíjense ustedes donde ha llegado. Ellos son los que mandan, se llamen Fran González, Jesús Rodríguez o Martín Vila.

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