El organigrama del Ayuntamiento de Cádiz proyecta tres áreas con un sinfín de delegaciones que abarcan desde las áreas más clásicas, como Empleo y Economía, a las más novedosas, como Contratación, Feminismos o LGTBIQ+, en algunos casos sin competencias ni personal, de cara a la galería. Si en su día el Ministerio de Igualdad causó sensación, ahora se llega más lejos al prestar especial atención a todos los colectivos. Muchos aplaudirán la iniciativa, aunque no sepan qué significan todas estas siglas ni les preocupen en el fondo. También llama la atención la delegación de Bienestar Animal. Lo que leen. Lo normal era oír hablar de Bienestar Social en muchos municipios, pero ha debido pasar de moda.

A los gaditanos les habrá pillado por sorpresa tamaña sensibilidad con las mascotas y cualquier especie que habite o esté de paso por la ciudad, porque antes se ocupaban de ellas desde la concejalía de Sanidad. Pero por si no lo sabían -en realidad, casi nadie era consciente- en el anterior mandato ya se puso en marcha la delegación de Protección Animal. No se sabe bien ni con qué recursos económicos, ni con qué estructura, ni con qué técnicos, pero colgaba del organigrama. El nuevo equipo de gobierno ha dado un salto adelante porque ya no sólo se preocupa de protegerlos, sino de procurarles la mayor de las atenciones. Así, desaparecen las delegaciones de Playas o Transporte, pero si un buen día se convierte usted en una gaviota con miopía o en un caniche con depresión, porque nadie le acaricia el lomo, contará con todos los mimos. Y si dentro de cuatro años seguimos a la cola en los índices de paro y con las rentas más bajas, podremos pensar que, como mal menor, los gatos aquí en Cádiz viven de cine. Los gaditanos seguirán buscándose la vida, pero los animales pronto podrán aspirar a adueñarse de La Caleta. Si esta delegación se la inventan el PP o el PSOE, las redes habrían salido ardiendo.

El nuevo organigrama, más por exceso que por defecto, en algunos casos se duplica, y en otros no deja claro qué cometido tienen ciertas delegaciones. Por ejemplo, a Participación Ciudadana se suma la concejalía de Movimientos Sociales: ¿no es lo mismo?Otras parecen departamentos técnicos más propias de los funcionarios. Es el caso de Servicios Comunes (régimen interior) y Cementerio. Muchas figuran de puro adorno, como lo fue la delegación de Deuda en el anterior mandato. Y conste que no estamos ante algo original. Ya el popular Santiago Posada tomó posesión como delegado de Cementerio y el personal se preguntó qué cementerio iba a gestionar. Ahora nos entretendremos en averiguar a qué dedica su tiempo el delegado de Redes. Kichi se ha pedido para él Transición Energética tras delegar en sí mismo. No se sabe qué opinarán las palomas de todo esto, pero el alcalde de Chipiona, Luis Mario Aparcero, que sólo cuenta con tres concejales en su equipo, está a punto de llorar, al no lograr que nadie de la oposición gobierne en coalición. Como cosa urgente, ha pedido a sus técnicos que le escriban en un papel tres medidas que se puedan acometer sin aumentar el gasto. No es mala cosa, aunque allí los gatos lo tendrán más difícil. Unos tan sobrados y otros tan poco. La vida misma.

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