El Bicentenario ha vuelto

Y lo más maravilloso se anuncia para hoy: ¡una inauguración! Sí, no se rían, una inauguración auténtica

Es increíble, pero cierto. Ayer sentí que volvíamos a los tiempos del Bicentenario. Se celebró un acto de postín en el Oratorio de San Felipe Neri, con la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor. Y aunque ella habló, en un plan institucional, sobre los difíciles momentos, era la misma Ana que venía a ver las obras del Segundo Puente, y se subía y se bajaba, acompañada por Teófila Martínez, que también estaba en el Oratorio, como en tantos actos bonitos del 2012. Por el contrario, no se encontraba allí el alcalde González, que no ejerció de alcalde de todos los gaditanos, como tampoco en el 2012, cuando no era alcalde, gracias a Dios, porque venían muchas personalidades.

Este Foro Joly, que lo organizó Diario de Cádiz, con motivo del 150 aniversario, congregó a las principales autoridades gaditanas, mejorando los ausentes por cuestiones partidistas mal entendidas. Casualmente, había políticos del PP, de Ciudadanos y algunos del PSOE, eso que se ha llamado el bloque constitucional, suponiendo que sea un bloque. La Constitución de Cádiz también fue constitucional en su momento. Y, como recordó Ana Pastor (y yo también lo había escrito en un artículo, dicho sea de paso), el primer presidente de las Cortes, elegido en 1810 en la Isla de León, se llamaba Ramón Lázaro de Dou y de Bassols, y era tan catalán como Puigdemont, o más.

Pero no fue el único acto que recordaba al Bicentenario. También se debe citar el ciclo organizado por el Colegio de Arquitectos, en el que han incluido a destacados profesionales, como los que venían entonces, encabezados por Rafael Moneo. Así como el importante congreso sobre la esclavitud ilegal en el siglo XIX, que se celebra estos días en Cádiz, organizado por la profesora María del Carmen Cózar, con la colaboración de María Vázquez. Entre los participantes está el profesor Martín Rodrigo, de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, que descubrió que el tatarabuelo de Artur Mas fue un próspero comerciante catalán que traficaba con esclavos negros.

Y lo más maravilloso se anuncia para hoy: ¡una inauguración! Sí, no se rían, una inauguración auténtica, como entonces. Se inaugura la Estación de Autobuses, que está terminada desde antes de que López Gil se fuera ascendido a Sevilla; en realidad, está terminada desde hace casi dos años, poco después de ser clausurado el Bicentenario.

Parece un espejismo. O puede que sea un milagro de la Virgen del Rosario, cuya fiesta en el 150 aniversario del patronazgo celebramos mañana, aunque no todos.

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