Blanca Flores Cueto

Barquillas de Lope

Un recuerdo hacia Emilio López, "el más firme heredero de las costumbres de su amigo y maestro" Quiñones

Y el Diario de Cádiz pierde otro "mijitero". El autor de las Barquillas de Lope, artículos periodísticos al más puro estilo quiñonesco, vecino de esa calle de El Balón, el barrio más cercano al árbol del Mora y amante de las barquillas de la Caleta, se va, dejándonos un profundo vacío al que todavía no nos hacemos idea.

Emilio López Mompell, gaditano por los cuatro costados, solidario, amigo de sus amigos, caletero, se prestaba siempre a nuestros ofrecimientos y a nuestras peticiones. Emilio fue el más firme heredero de las costumbres de su amigo y maestro Fernando Quiñones, en la profesión y en la vida. La multitud de aventuras y de anécdotas con las que nos regalaba su tiempo y su memoria se convierten hoy en un tesoro ya impagable.

Nuestra obligación es mantenerlo junto a Fernando en nuestro recuerdo porque siempre estuvo con nosotros. Emilio participó en la segunda edición de la ruta Quiñones en marzo de 2012, presidiendo la tertulia que se celebró en la Asociación de la Prensa de Cádiz, de la que era vicepresidente, siendo presidente de la entidad Fernando Santiago. Conocía como nadie la faceta periodística de Quiñones y la personal, porque su amistad y su amor por Cádiz y la Caleta les llevaron a compartir muchas vivencias inolvidables. A Emilio le sorprendía esa habilidad innata de Fernando para construir los textos, para jugar con las ideas, para hilvanar pensamientos y Quiñones se perdía por un paseo en el barquito de López Mompell o por un tortillón de Ascen, la mujer de Emilio.

Por ello prologó con tanto cariño la recopilación de Las mijitas del freidor, estudio y recopilación (Cádiz, 2013), trabajo con el que los amigos de Quiñones, de la prensa, de Cádiz y de la cultura, nos ilusionamos tanto. Fueron varios cafés y correos electrónicos los que posibilitaron sus palabras en torno a los artículos que en la sección de cultura, Fernando había escrito para el Diario entre 1990 y 1994.

"Y ahí están ya sus 'mijitas'", donde predomina sobre todo el amor de Fernando a la ciudad en la que se crió, con breves y certeras opiniones sobre lo divino y lo humano, con un lenguaje llano, directo, sencillo, ocurrente, para que lo entiendan sus amigos de la Caleta y del muelle...". (López Mompell, con 'El cartucho', prólogo a Las mijitas del freidor, p. 8).

La asociación de amigos de Quiñones había decidido nombrarlo mijitero de honor el verano de 2014. Y esperábamos la llamada de su mujer que en los últimos meses se había convertido en nuestra interlocutora. Mijitero, premio que él mismo quería recoger, porque quería hablarnos, estaba como siempre, agradecido. Siempre ahí y siempre dispuesto, así era Emilio, recibiéndote con sus brazos abiertos.

Pero a veces las circunstancias y el tiempo nos juegan malas pasadas y este incontenible oleaje se ha llevado por delante a uno de nuestros patrones más representativos sin salvarlo del naufragio. Posiblemente, ahora esté despertando a Fernando Quiñones, otro que se quedó dormido sobre un lecho de boquerones. Por eso hoy, somos también Barquilleros de Lope.

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