Aspire fuerte

Los estancos están abiertos para las farmacias pero todavía es prematuro equipararlos

En Francia han caído en la cuenta de que entre los enfermos graves de coronavirus hay muy pocos fumadores. Sólo un 5%. Queda mucho por investigar, pero fíjense si han cambiado los tiempos con el coronavirus que, a pesar de datos, tópicos y tabúes, ¡han empezado a hacerlo!

Yo enseguida he recordado esa escena de El dormilón, de Woody Allen (con perdón) en la que reaniman al protagonista, que ha estado 199 años en hibernación. Cuando pregunta por sus amigos, le anuncian que han muerto. Y él se sorprende: "¡Pero si todos comían arroz integral!" Como si fuese poco descubrir que las comidas ecológicas no eran la fuente de la eterna juventud, los médicos, al verlo tan nervioso, le ofrecen tabaco, una de las cosas más sanas para el organismo, siempre que se aspire fuerte para que entre bien en los pulmones.

Los franceses barajan varias hipótesis. La más sofisticada: la nicotina evita que el virus penetre en las células. La más elemental: los fumadores tienen peor el sistema inmunitario, y eso evita la sobrerreacción que provoca el virus y que termina siendo paradójicamente peligrosa. ¿Qué actividad bioquímica de la nicotina tiene este inesperado efecto protector? es la pregunta que tendrán que responder los investigadores.

Mientras tanto, el ministro de Sanidad francés ha recomendado encarecidamente prudencia entre la población. Que no nos echemos a fumar como carreteros. El tabaco sigue matando mucho y provocando cánceres e infartos, así que poca broma. En la investigación están probando los parches de nicotina, pero tampoco hay que parchearse ahora, porque realmente no se sabe nada con certeza.

Más allá del puro gusto woodyallenesco por la paradoja, ésa sería la moraleja de este artículo. Que no sabemos nada de casi nada, como Sócrates y ya en el siglo XXI. O que donde menos se espera salta la liebre. Por eso hay que dormir con un ojo cerrado y otro abierto, y no perder una pizca de saludable escepticismo para los unos y para los otros, aunque un poco más, si cabe, para los tópicos más modernos, que están menos contrastados.

Yo no soy fumador de tabaco ni lo seré, aunque espero que también proteja ser fumador de troncos de chaparro. Mis chimeneas humean lo suyo y siempre he dicho que es lo que fumo. Tal vez inhiba a los coronavirus. Tal vez, no. Pero si ya no me faltaban razones para encender el hogar (véase el artículo "Chimeneas" de hace dos días), imagínense ahora.

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