En tránsito

Asalto

Llevamos demasiado tiempo deslegitimando instituciones y entregándonos a discusiones que enfangan el debate público

Qué feas son las imágenes del asalto al Ayuntamiento de Lorca por parte de unos ganaderos que protestan por una decisión municipal. Qué feas, sí, qué feas. Después de ver esas imágenes, da igual cuál pueda ser la causa de la protesta, si es justa o no, si vale la pena defenderla o si es una simple patochada. Pero lo malo de ese asalto -vergonzoso, se mire como se mire- es que llevamos demasiado tiempo justificando toda clase de asaltos contra las instituciones democráticas. Hace unos diez años se lanzó una campaña de Rodea el Congreso y vimos cómo los diputados tenían que salir por la puerta de atrás mientras una muchedumbre de energúmenos les arrojaba monedas y les escupía porque "no nos representan". Y en Barcelona, más o menos por las mismas fechas, se intentó asaltar el Parlament, y si no llega a ser porque unos pocos mossos d'esquadra se jugaron el tipo defendiéndolo, aquello habría acabado como el asalto al Congreso de Washington dirigido por el Cabeza de Búfalo. Muchos de los que ponen el grito en el cielo por el asalto al ayuntamiento de Lorca no vieron nada malo en la movilización de Rodea al Congreso ni en los ataques contra el Parlament, ya que supuestamente representaban al pueblo pisoteado por una clase política corrupta. Pues bien, justo eso es lo que dirán los asaltantes al Ayuntamiento de Lorca: que ellos se limitaban a protestar contra las decisiones injustas de unos políticos corruptos.

Llevamos demasiado tiempo deslegitimando a las instituciones democráticas y llevamos demasiado tiempo entregándonos a discusiones absurdas que no hacen más que enfangar el debate público. Estos días hemos vivido una especie de guerra civil de baja intensidad a cuenta de la ganadora de Benidorm Fest. Todo el mundo se ha puesto a gritar a favor o en contra de las concursantes, pero nadie se ha parado a pensar que el gobierno de la nación se ha gastado 3,3 millones de euros en ese horrendo festival televisivo, cuando nuestro país tiene una deuda acumulada -y de la que nadie habla- que asciende ya a la asombrosa cantidad de 1.426 billones de euros. Todos nos peleábamos por Rigoberta o por las Tanxugueiras o por Chanel con su "apenas hago dun dun con mi bum bum", sin darnos cuenta de que el día que tengamos que pagar los intereses de esa deuda sí que nos van a hacer dun dun con el bum bum. Y a todos nosotros. Fabuloso.

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