Portar un arma no es una cuestión de defensa propia sino una amenaza para todos los que pasan por su lado en algún momento de su vida. En cualquier discusión por un asunto banal puede acabar con un pinchazo o con un tiro porque el que la porta no descarta entre sus opciones su uso. En España es ilegal llevarlas pero en Estados Unidos se agarran al derecho constitucional que tiene toda persona a la defensa propia. Así que con esa protección legal se dan toda clase de abusos y, lo que es peor, una proliferación enorme de pistolas entre la población que hacen que el porcentaje de que una persona se vea involucrada en un tiroteo aumente de manera exponencial. Puede haber matanzas a diestro y siniestro en escuelas o centros comerciales, pero siguen sin debatir a fondo sobre el problema. Si alguna vez se prohibiera, el arsenal del desarme podría sorprendernos.

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