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Aritmética y geometría

Ahora toca la aritmética electoral, pero la geometría postelectoral será, sin duda, mucho más trascendente

El escenario político que está provocando el follón catalanista deja a un Ciudadanos en aparente caída demoscópica y sobrepasado hasta en lo que fue su punto fuerte de lucha contra el nacionalismo. Urge, por tanto, recuperar un agudo análisis de hace unos días del periodista de La Vanguardia Iñaki Ellakuría. Defiende la prudencia, porque: 1) Rivera ya se ha recuperado de otros pronósticos desastrosos; 2) los demás partidos pueden equivocarse en una campaña que será larga y ardua; y, sobre todo, porque 3) puede que Rivera baje mucho de votos pero que los menos que saque sean más necesarios que nunca para formar un gobierno a izquierda o a derecha. ¿Quién dirá que fracasó si tiene a su alcance ser vicepresidente?

Todo lo de Ellakuría me gusta mucho, pero el punto tercero me parece el más jugoso. También, ay, por vanidad. Vengo repitiéndolo con insistencia, aplicándolo a ambos lados del arco. Aunque caiga Pablo Iglesias, como la investidura de Sánchez dependa de él, que puede pasar, aunque sólo sea por un voto, se va a enterar el presidente en funciones que tanto lo ha ninguneado. Y con Vox podría ocurrir lo mismo y más por la otra banda.

El bipartidismo no se habrá restaurado si los nuevos partidos cogen las llaves en vez de los partidos nacionalistas, que hasta ahora han sido los dueños absolutos del llavero y de la cerradura en nuestra historia constitucional. La importancia práctica es enorme. Con sólo cinco diputados, el PNV se cobró la cabeza de Rajoy, y nos metió en esto.

Pero la importancia teórica es todavía mayor, si cabe. Saquen las cuentas. Para la gobernabilidad de un país y el manejo de los presupuestos y de las otras políticas no importa tanto la aritmética directa (el número de votos) como la proporcional o mediatizada (el número de escaños) y ambas importan muchísimo menos que la geometría variable. Esto es, que el encaje de unas fuerzas con otras dé para alcanzar una mayoría suficiente. El principio proporcional del voto queda muy atrás, y cambian las estructuras del voto útil, porque lo importante ahora no es tanto sumar como construir después. Puede ser un mecanismo versátil para defender a las minorías y sus principios.

Lo difícil de la geometría variable es calcularla con antelación. Pero, ojo, porque ella es la que tendrá verdadera trascendencia a partir del 10-N, en cuanto acabe el recuento; y mucho antes de hablar los fracasos y victorias.

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