Comencemos por lo evidente: me parece fantástico el movimiento por la igualdad de todas las personas sea cual sea su orientación sexual, sean gais, lesbianas , transexuales o cualquier otra que haya desarrollado el ser humano o se pueda producir en el futuro. Veo con satisfacción como en torno al día del Orgullo Gay o LGTB se desarrollan actividades festivas para reivindicar la igualdad, rechazar comportamientos homófobos o cualquier otro que atente contra la igualdad . El camino es largo, no hace tanto estas conductas eran delitos, luego fueron perseguidas , ahora están amparadas por la ley. Por si fuera poco su emblema, la bandera arco iris, es muy hermosa, dicho por alguien al que la única bandera que le conmueve es la del Atlético de Madrid. Veo bien que los poderes públicos apoyen los movimientos en defensa de la igualdad , de manera especial de aquellas que han sufrido persecución por su sexo, su raza, su religión, sus ideas o su tendencia . Una vez establecida esta aclaración , me parece ridículo lo que ha hecho el Ayuntamiento de Cádiz. El Equipo de Gobierno sabía de sobra que no podía colgar la bandera arco iris en las Casas Consistoriales, una sentencia del Tribunal Supremo ha prohibido poner cualquier bandera que no sean las oficiales . Aún sabiéndolo, lo hicieron para buscar la reacción de los movimientos más reaccionarios, le siguió el juego esa extraña asociación de abogados cristianos y, como era de esperar, un juez resolvió que se retirase de inmediato. A pesar de la resolución judicial, el Ayuntamiento esperó a que pasase el Día del Orgullo, convocó a su alegre muchachada a un acto el lunes por la tarde y procedió a retirar la bandera como el que lleva a cabo un acto heroico, mientras sigue en la plaza de Sevilla.

Esta supuesta rebeldía me parece un acto infantil, es como jugar a los revolucionarios durante un rato, recordar a todo el mundo que ellos no son cargos públicos que tienen el deber de cumplir la ley , como han prometido, sino que son revolucionarios que impugnan el sistema. En lugar de emplear el tiempo en resolver los problemas de los gaditanos, instruir complejos expedientes, diseñar el futuro de la ciudad, mejorar la gestión pública para que se puedan beneficiar de ella todos los gaditanos, se compraron el juguete de la Revolución de la Señorita Pepis y montaron su circo ante las cámaras para dormir ese día como lo que creen ser, unos activistas, en lugar de lo que son. Los problemas de la ciudad quedan para otro día

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