Anticadistas

El Cádiz es el equipo más odiado de España. Porque aquí hay una pasión que en otros lugares escasea

Además de inútiles, equivocados y mentirosos, ha resultado que son anticadistas. A esos gachós no les falta un detalle. El doctor Fernando Simón y el ministro Salvador Illa han criticado las celebraciones del ascenso del Cádiz. Hasta ahí normal, porque no sólo han sido criticables, sino motivo suficiente para destituir al subdelegado del Gobierno, José Pacheco, por no montar un plan de prevención eficaz para evitar una concentración tan previsible. Pero se les ha visto el plumero en las palabritas. El ministro Illa dijo: "No me ha gustado nada la celebración del Cádiz". Y lo de don Simón fue peor, porque dijo: "Si el Zaragoza asciende lo celebraré de otra manera. No me voy a juntar con maños". Se le ha notado la envidia, como a algunos comentaristas de Vamos y Gol Televisión. Es que esos detalles se notan, tíos. Es mejor ponerse la camiseta de tu equipo.

Cuando empecé a trabajar en ABC de Sevilla, la gente me preguntaba: "¿Tú de qué equipo eres? ¿Del Sevilla o del Betis?". Yo les respondía: "Del Cádiz". Pero los sevillistas pensaban que en el fondo era del Sevilla y los béticos que en la preferencia era del Betis. Porque en Sevilla nadie puede concebir que no seas sevillista o bético. Y porque allí se sabe perfectamente que los periodistas locales son del Sevilla o del Betis, con sus nombres y apellidos. En Cádiz, como no hay dos equipos, son del mismo. Y los madrileños, todos son del Real Madrid, menos dos o tres periodistas raros del Atlético. Pero los madridistas disimulan, para que pensemos que son neutrales.

Se suele decir que el Cádiz es el equipo más simpático de España y que le cae bien a todo el mundo. Es falso. Cuando asciende aparecen oportunistas, y cuando desciende resulta que han desaparecido. Pero los cadistas verdaderos de por ahí son como Michael Robinson, que era del Cádiz en Segunda B, cuando hacía más falta. En realidad, el Cádiz es el equipo más odiado de España. Porque aquí hay una pasión que en otros lugares escasea. Y porque a los anticadistas, en el fondo, les hubiera gustado ser cadistas, igual que a los feos y las feas les gustaría ser guapos y guapas. Pura envidia.

El doctor Simón nos ha dado la solución, pero tarde, como siempre: el ascenso había que celebrarlo de 10 en 10. ¿Y por qué no de 11 en 11, picha? Así parecerían equipos de fútbol. Te quieres ir ya por ahí, Simón, a ponerte una mascarilla del Zaragoza, que dijiste que bastaba con lavarse las manos. Así se le quedó la cara, como si fuera un romano del paso de la Sentencia. Y después de contagiarse con el coronavirus, el domingo se ha llevado un sofocón con el Zaragoza. Por mucho menos de eso te llaman gafe.

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