Desde saturno

Jorge Bezares

Antesala de un batacazo

Salvo en las elecciones legislativas de 1982, en las que el PSOE ganó con el mensaje del cambio meses antes de que se celebraran, nunca antes el resultado de unos comicios electorales en España había sido tan previsible. Así las cosas, casi todo el mundo da por descontado que el PP arrasará el próximo 20-N. Los populares están tan convencidos de su victoria que no han esperado a que se celebren las elecciones andaluzas y ya han puesto en marcha la maquinaria de recortes del Estado de bienestar -según Dolores de Cospedal, para salvar los servicios-. Las encuestas apuntan a que ganarán igualmente. En las filas socialistas la sensación de derrota se palpó nítidamente este pasado fin de semana en la Conferencia Política, acto programático-festivo diseñado para relanzar a su candidato a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba. La abundancia de propuestas -ley electoral, paridad, centrales nucleares y tasas- que alimentarán el programa definitivo del PSOE no sacó de la atonía a una militancia que parece resignada a encajar una severa derrota, un descalabro que amenaza con dejar a Joaquín Almunia en segundo lugar por detrás del actual candidato a la presidencia del Gobierno en el ránking de despeñamientos colectivos en el socialismo democrático español. Tan feo está el asunto que Pérez Rubalcaba y el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, presidente a la sazón de la Conferencia Política, tuvieron que tirar el viernes, en el acto inaugural, del expresidente Felipe González, que, aparte de su teórica sobre Europa y la productividad, insufló ánimos a la concurrencia recordando que en 1996 les faltó un telediario para ganar cuando el PP partía con 14 puntos de ventaja. Los presentes agradecieron el chute de autoestima que les insufló el sevillano, pero el alivió duró poco. Tras González tomó la palabra el todavía secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que, con un discurso plano, les devolvió a la cruda realidad, a la antesala de un batacazo de época más que merecido. En la provincia de Cádiz, donde la elaboración de las listas ha devuelto a la agrupación gaditana a la situación de crisis interna a la que se abonó la actual Ejecutiva Provincial tras el congreso extraordinario que encumbró a Griñán como secretario general de los socialistas andaluces, los resultados pueden ser peores aún que en el resto. En la actual dinámica,  con el partido totalmente fracturado, el tercer diputado corre un serio peligro.

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