Editorial

Año histórico del turismo andaluz

ANDALUCÍA acaba de vivir un año en materia turística sin comparación posible. Doce meses históricos a falta de los datos oficiales de diciembre. Pero la Navidad ya anticipa los resultados, y en estas fiestas también se ha superado en un 2,7% el registro del año anterior por las mismas fechas de los alojamientos en hoteles y casas rurales. Por provincias, las primeras en grado de ocupación en este periodo navideño han sido Granada, con un 58,7 %, Sevilla, con un 58,5%, y Málaga, con un 57,4%. Les siguen Córdoba (52,8%), Almería (39,2%), Cádiz (38,8%), Jaén (27%) y, por último, Huelva (25,8%). 2014 supone la culminación, por el momento, de una senda positiva en materia turística que comenzó en mayo de 2013 y que no ha parado de crecer hasta ahora y que incluso duplica la media que se registra en el resto de España. Todos los indicadores así lo señalan, independientemente del organismo encargado de su verificación. Más de 17 millones de viajeros en los once primeros meses del año, un 5,1% más, con subidas en Sevilla, Córdoba, Granada y Málaga de entre el 11 y el 6%. Y se espera el cierre en pernoctaciones con una cifra superior a los 56 millones, lo que depararía un incremento anual próximo al 6%. No hay tampoco distinción a la hora de abordar el aumento los turistas. Hay incremento tanto de los viajeros nacionales, que suponen la mitad de los visitantes que recibe la comunidad, como de los extranjeros. Estos últimos han dejado casi 9.000 millones de euros, y falta por contabilizar diciembre. Además, para completar el círculo, más de 303.000 personas ocupaban puestos laborales en Andalucía ligados al turismo, según la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre, lo que supone casi nueve puntos más que hace un año. No es extraño que el consejero de Turismo de la Junta, Rafael Rodríguez, se muestre eufórico con estos datos y subraye la "inmensa fortaleza" que atesora Andalucía. Un departamento que ha puesto en marcha con una dotación de 18 millones el primer plan bienal contra la estacionalidad, para intentar que los alojamientos sigan abiertos también en invierno, la gran asignatura pendiente en la región, y otro programa para fomentar la calidad con una cuantía inversora algo superior a la iniciativa anterior. El optimismo de la Administración andaluza se extiende también a este recién iniciado 2015, aunque a la vez se intentan enviar mensajes que invitan a la prudencia en las previsiones. Es lógico que no se baje la guardia ante un sector que puede ser volátil pero que de momento supone la punta de lanza para que Andalucía camine por la senda del crecimiento.

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