La Corredera

Antonio / Morillo Crespo

¡Ánimo!

AL llegar junio, cambio la hoja del calendario y me causa sorpresa que el día 13 se lo hayan quitado a San Antonio y el día 21 a San Luis, adjudicándoselo respectivamente a Santa Aquilina y a San Rodolfo. Tendrán derecho estas santas criaturas a ser nominadas, pero a estas alturas, resulta raro dejar a los santos tradicionales sin su día festivo. Llamo al cura Juan José y muy amable me dice que en el calendario oficial, siguen activos los de siempre San Antonio y San Luis, que los otros son reserva. Me quedo tranquilo, porque los de siempre en nuestros pueblos eran abanderados el uno del tiempo de las brevas y el otro, al alimón con San Juan, del de las moras. Que, sabe Dios, a qué frutos se apañarían Santa Aquilina y San Rodolfo.

Y cavilando, me digo no vaya a ser que cambien también las actas de las recientes elecciones en los Ayuntamientos y en vez de poner a los titulares, nombren de concejales a los reservas. Sería una faena. Los que sí cambian son los excedentes, que merecen nuestro respeto y agradecimiento, pues muchas veces pasan al anonimato sin pena ni gloria, después de haber trabajado, con acierto o no, pero con todo corazón, por el bien de su ciudad.

Y pensando en las recientes elecciones, ¡qué bonita y qué hermosa es la democracia! por mucho que la critiquemos. El pueblo habla y dice, tú a tu casa y tú al Cabildo. Y se acabó, "Roma locuta est, causa finita est". Se podrá mejorar y corregir el sistema, cambiar tiempos, formas y reglas, pero en definitiva no hay cosa mejor que unas elecciones para escoger a quien o a quienes han de gobernarnos. Me decía el otro día un sabio... "deberían existir elecciones también para poder cambiar a otras personas, jefes, encargados, profesionales, empleados....etc., porque ¡hay cada saborio inamovible!" Las elecciones se ganan o se pierden ¡y no pasa ná! Al principio se lleva uno un cerote, un entripado, pero es como en las carreras ciclistas, hay que volver a competir y mejor preparados, que ser alcalde o concejal no es oficio que se aprende en 24 horas. Seguro llegará el triunfo, que cuatro años no son nada. Ese es mi deseo y que San Antonio y San Luis, con las frutas del tiempo, moras y brevas, se lo concedan a ustedes.

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