Su propio afán

Andaluzas por derecho

Se pondera poco la estricta y democrática proporcionalidad en los pactos que propone Vox

Si el socialismo andaluz ya venía tocado, los pactos de Sánchez con Bildu y con los independentistas de ERC lo dejarán para el arrastre. La cuestión candente de las elecciones autonómicas va ser el margen de independencia que consigue el PP con respecto a Vox. Juanma Moreno, como su nombre indica, parece que está en la playa de las encuestas, tomando el sol, plácidamente; pero se acerca una ola, qué digo ola, una Olona. Puede ser tsunami y, más allá de mojarle los pies, empaparle la toalla y hasta darle un revolcón.

Es la temporada de playas que se abrirá en junio. Quizá con la emoción del suspense, en buena lid democrática, hay un factor que se nos olvida analizar y mucho más agradecer. Quizá porque habría que agradecérselo a Vox y eso supera el umbral de tolerancia de la mayoría de los analistas.

Se trata de la proporcionalidad estrictamente democrática con la que Vox pide que se respete su eventual contribución a los gobiernos del PP. Todos sabemos que, si el PP se tuviese que apoyar, en vez de en Vox, en el PNV o en los independentistas catalanes, como tantas veces ha hecho y hasta se diría que prefiere, éstos, aunque sólo necesitase dos o tres votos, pedirían un ojo de la cara. Así fue siempre. Así están actuando ahora con el PSOE de Sánchez, que paga ya con la dignidad y la memoria de la nación española, con su seguridad y sus secretos de Estado.

Vox, no. A veces, como en la misma Andalucía hasta ahora, ha pedido mucho menos de lo que en estricta regla de tres le correspondía. Y ahora, tanto en Madrid (que tiene menos peso) como en Castilla y León (que tiene más) no exige ni un gramo más de lo que se haya ganado en las urnas.

Esto se da por sentado en los mentideros políticos, pero nadie lo pondera. Sin embargo, es una garantía de limpieza democrática y de respeto a los votantes, cuyo sentido del voto no se va a adulterar luego por chantajes aritméticos. Vox no pedirá más de aquello a lo que su número de escaños le dé derecho legítimo. Ni dineros raros ni privilegios ni cesiones. Al PNV le han bastado a menudo tres o cuatro votos necesarios, representando a una exigua cantidad de votantes, para voltear la igualdad de todos los españoles y forzar las estructuras del Estado.

Moreno puede estar tranquilo al sol de sus encuestas, sabiendo que podrá gobernar, si no en solitario, si en la exacta proporción de los votos que saque. La ola viene; pero viene por derecho.

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