Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Andaluz profesional

La primera andaluza profesional de la política es Susana Díaz, que alardea de ser la quintaesencia de Triana

CABALLERO Bonald detestaba a quienes iban por la vida de andaluces por antonomasia, los que llevaban por bandera los tópicos como si fueran el paradigma de lo andaluz, más andaluces que nadie. No sé qué dijo en su momento cuando a Teresa Rodríguez Rubio, antigua dirigente trotskista hoy mutada en andalucista, defendió las procesiones de la Semana Santa como un ejemplo de las tradiciones del pueblo andaluz. Se empieza con la bandera roja y cuando se pasa a la verde y blanca se le pone a uno cara de Alejandro Rojas Marcos. Todo lo andaluz es maravilloso, por disparatado que sea. Teresa se ha convertido en andaluza profesional al estilo de lo que decía el escritor jerezano. Y eso que Pepe Caballero fue un grandísimo experto en flamenco, productor de algunos de los mejores discos de esa disciplina, pero por encima de todo era un hombre austero, de emociones contenidas, al que le gustaba lo andaluz sin necesidad de presumir, sin la representación pública exagerada. En este aspecto la primera andaluza profesional de la política es Susana Díaz, que alardea de ser de la quintaesencia de Triana, El Tardón, integrante de la Hermandad del Rocío de su barrio con quien desfila medalla en ristre camino de la Ermita. Susana es Bética, amiga de la Semana Santa como Teresa, por mucho que esta la deteste ("con usted ni muerta"), asidua a la feria con su traje de volantes, amante del flamenco, me la imagino con su copa de fino o su vaso de rebujito mientras come unos pimientos fritos en cualquier caseta o en alguna casa de hermandad acercados su marido al que llama "el tieso". Por si fuera poco entraña el tópico más injusto de esta tierra: no ha trabajado en su vida, le costó 12 años acabar su carrera, mimada por los dirigentes históricos de su partido y por los poderes económicos de España, promotora de una red clientelar algunos de cuyos beneficiarios ahora le dan la espalda cuando observan que ya no va a decidir los cargos de los que quieren seguir viviendo. Tópicos del tercer mundo: las tradiciones, la buena vida y el caciquismo, la Andalucía del gracioso cuentachistes en la televisión, del "miarma", el "picha", el "compare", "canija", "cari" y demás muletillas que, según parece, deben ser la seña de identidad de lo andaluz. Al margen quedan la Andalucía de Séneca, de Machado, de Caballero, de Antiñolo, de Cosentino, de Persán, la que se levanta a las 7 de la mañana, la que trabaja de sol a sol con honradez y empeño, la que no busca la paguita sino vivir de su esfuerzo, la que no es de ninguna hermandad y solo va a las ferias si es para trabajar, incapaz de salir en una chirigota, no tiene gracia por lo que atenta contra los tópicos de esta tierra aunque sea mayoría.

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