Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Andalucía vaciada

El auge de las videoconferencias ha supuesto la vuelta al campo de mucha gente, esoque llaman 'nómadas digitales'

Inigo Errejón ha provocado un aluvión de informaciones sobre la salud mental de los españoles a cuenta de la pandemia. Un éxito sin precedentes de una pregunta parlamentaria amplificada por la ineptitud del grosero diputado del PP por Huelva. En España mueren 100 veces más personas a causa del suicidio que por motivo de la violencia machista, con la diferencia de que contra esta última hay ingentes recursos públicos y una legión de profesionales. No sabría decir si la pandemia ha impactado de manera directa en la salud mental de los españoles, es probable que una alteración tan notable de las costumbres junto con el miedo a la muerte hayan alterado la vida de muchos ciudadanos sin que se sepa, en el plano de la estadística, su cantidad real dado que el Estado apenas tiene sicólogos para atender casos de afecciones mentales, de la misma manera que no los tiene contra otra epidemia silenciosa, la bulimia. Lo que resulta obvio es que la pandemia ha cambiado nuestra manera de relacionarnos. Andalucía es una sociedad de besos, abrazos y choque de manos que ahora no se pueden practicar. Otro efecto del coronavirus ha sido la extensión de la videoconferencia, esa plaga contemporánea. Detesto profundamente las videollamadas, los encuentros virtuales, la costumbre absurda de tener que hablar vía artefacto: hay retardo, apaga el micrófono, se ha quedado colgado, no se te oye, no me he enterado, no te has conectado, pon el móvil en horizontal, se oye a tu niño, quítate el chándal que quedas fatal, no te has peinado, qué oscuro se ve, Ruiz Boix que imita a Saldaña. Cada vez que recibo una invitación para un encuentro virtual me echo a temblar. Prefiero un encuentro al aire libre, aunque sople un levante intenso (eso que ahora llaman "fenómenos costeros en el Golfo de Cádiz" o "alerta naranja"). Te vas a la terraza del Labra con un café o un coca cola y se puede hablar de todo sin el embozo de la mascarilla FPP2 o como se diga, que nos hemos vuelto expertos en majaderías. El auge de las videoconferencias ha supuesto la vuelta al campo de mucha gente, lo que llaman "nómadas digitales", que prefieren la vida rural ajena al presunto contagio de la vida urbana. Así que ya no hay Andalucía Vacía, ahora es la bucólica vida del que huye del mundanal ruido. En contra de lo que dice el tópico, ni España ni Andalucía fueron vaciadas a la fuerza, la gente se fue porque quiso. Los 40 años de gobiernos socialistas en Andalucía vieron la mayor inversión pública de la historia en el medio rural. No hay pueblo sin centro de salud, colegio, instituto, campo de fútbol sintético, biblioteca, wifi, en contraste con los barrios de las grandes ciudades. No me pises que llevo "zapas".

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