EL vicepresidente del Gobierno andaluz, el sanluqueño Juan Marín, ha presentado en el Museo provincial de Cádiz, un proyecto que llaman como se indica en el titular y cuyo objetivo es hacer frente a la pandemia causada por el Covid-19. La inversión es importante: 3.450 millones de euros en los años 2020 a 2023, con el fin de poner en marcha obras de infraestructuras, sanitarias, educativas, hidráulicas, transportes y comunicaciones. De ese dinero, 769 millones se destinan a esta provincia. Aunque ningún concejal del Ayuntamiento de Cádiz estuvo presente en la presentación del proyecto, el alcalde accidental, que es Demetrio Quirós, ha declarado a este medio informativo que ve en esta lluvia de millones "una falta absoluta de respeto y una ofensa a la ciudad, porque en Cádiz no se invierte un duro" y compara la inversión proyectada para aquí con "las mijitas del freidor", en tanto a otras ciudades andaluzas le han dado "grandes tajadas de pescado, bien calentito".

A mi me ha impresionado la cifra de la inversión y también la que está prevista para Cádiz y no solo por su cuantía, sino por el aparente beneficio que va a recibir nuestra ciudad, en comparación con las 7 restantes provincias andaluzas. Los 3.450 millones, siendo 8 las provincias andaluzas les tocaría a cada una de ellas 431,50 millones de euros. Pero parece que a Cádiz le van a dar 769 millones, lo que supone que Cádiz recibirá casi 340 millones más que las restantes provincias, casi el doble. Otro si digo, es sabido que quien paga manda, por lo que es a la Junta a quien corresponde decidir en qué se va a gastar ese dinero, sin tener que ajustarse a los deseos del Ayuntamiento de Cádiz. Incluso, respecto a la ciudad de la Justicia, el consejero recuerda que al alcalde se le "olvidó poner el suelo" a disposición de la junta. En el mes de mayo, el alcalde titular, no la consideraba una prioridad.

Algún inconveniente debe tener el disfrute de los permisos de paternidad. Confieso que me admiran, tanto por su duración, como por el percibo de la casi totalidad de la retribución. No es obligatorio dedicarse a la política, pero el que se dedica a ella, salvo en los casos de grave enfermedad, debe cumplir con el compromiso asumido ante los ciudadanos. Y ya que hay tantas alusiones al Carnaval, a mi me viene a la memoria que, además de a las mijitas del freidor, se cantó también a "los flojos de Cádiz".

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