Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Anatomía de Vox

Barrios donde habita la inmigración y colectivos como los cazadores 'humildes' votaron a Vox

La del PSOE en las elecciones andaluzas es una victoria pírrica, en la que el ganador pierde. Otra victoria también de dudosa gloria es la del PP, que debe aspirar a presidir el Gobierno autonómico no sólo en coalición o con apoyo de su versión actualizada y libre de alcanfores y de zotal, Ciudadanos, sino de la mano de Vox, que es una escisión cismática del PP, pero sólo en parte. Si más de la mitad de sus votos deben por fuerza provenir de desertores populares, el resto, ¿de dónde viene? Uno podría concluir que toda la carcunda que nunca creyó en la democracia, la que fue criada en un franquismo tácito pero fiel, la abanderada de la bandera en cuyo escudo actual no creen, la del señorito más o menos ocioso, la de vena en la carótida contra el rojerío compone esa masa de electores, la que explica el gran vuelco. Pero ese segmento o target es minoritario sociológicamente en esta región: no da para 400 mil. La clave es otra: la clave no es "facha", sino que tiene miedo. Y antes votó, no sólo en las zonas de mayor emigración ilegal, al propio PSOE o al mismo Podemos que acumuló votos del temor, la ira y la desesperanza.

Esta mañana [lunes] el camarero habitual me pone el café con una revelación: "Todos los cazadores han votado a Vox". "Todos" o menos "todos", pero muchos, asegura Luciano, que es cazador de tropa, de vérselas y deseárselas para costear coto y cartuchos, que sólo aspira al pájaro o al conejo. Que nunca, como otros votantes de Vox, ha ido a una montería más que por regalo de un señor o de "su degeneración, el señorito" (esto lo dijo José Antonio Primo de Rivera). ¿Quién defiende la cacería frente al ataque indiscriminado no ya de Pacma, sino de Podemos? Vox. Pues toma voto. ¿Treinta mil votos de escopetas humildes, cuya pasión cinegética está muy por encima de otro criterio político? Colectivos y nichos electorales de lo más diversos se aglutinan siempre en las formaciones emergentes. Puestos a identificar totums revolutum, nada que objetar: miren el Gobierno de la nación, sustentado por independentistas que aprecian a la autonomía tanto como Vox, o sea, menos que nada. Vox ha obtenido sin duda miles de votos de quienes de verdad tienen razones para temer a la inmigración: quienes se van viendo en minoría en sus barrios y ven sus puestos de trabajo no cualificados en peligro. Gente que pasa de Franco y de odiar a la Junta y llamar mangante o vago a cualquier empleado autonómico. No sólo franquistas más o menos declarados hay en Vox (que por supuesto, ahí están).

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