En tránsito

Amor total

Sé que el escudo social más generoso que ha existido en nuestra historia defenderá a los débiles y a los perseguidos

Amo a Pedro Sánchez. En toda la historia de nuestra democracia no ha habido un presidente del gobierno como él. Es una persona sincera, austera, entregada a la verdad y que ama profundamente a su país. Es recto, transparente, justo, inmaculado. Nadie sabrá protegernos como él nos protege. Nunca. Jamás. Porque él sabe que vivimos rodeados de bárbaros de ultraderecha y de toda clase de malhechores. Cada día, a primera hora de la mañana, él se asoma al mundo desde la ventanita de la Moncloa y otea el horizonte. ¿Qué ve? Una abominable turbamulta de garrochistas, toreros, camioneros y cazadores que se preparan para abalanzarse sobre la pacífica población civil. Una despreciable conjura de banqueros y empresarios y estafadores que pretenden arrebatar todos los derechos a los pobres y honrados trabajadores. ¿Cómo es posible que no nos hayamos dado cuenta? Nuestras libertades están en peligro. Nuestros ahorros están en peligro. El Estado democrático está en peligro. Pero no hay nada que temer. No, amigos, todo está en orden. Él nos cuidará, él hará todo lo necesario para que podamos volver a casa tranquilos y seguros, bien protegidos, bien vigilados. Y si él vela por nosotros, nada malo podrá ocurrirnos. Él nos defenderá hasta la última gota de nuestra sangre.

Sí, lo confieso, amo a Pedro Sánchez. Sé que las finanzas públicas, mientras él gobierne, estarán bien protegidas y nunca habrá peligro de una quiebra del Estado. Sé que las instituciones serán manejadas con la mayor transparencia y la mayor equidad. Sé que no se malgastará un solo euro y que nadie podrá temer por su pensión o su ERTE. Sé que las cuentas públicas se administrarán con la mayor probidad. Sé que el escudo social más sólido y generoso que ha existido en toda nuestra historia democrática defenderá a los débiles y a los perseguidos. El fascismo no pasará.

Sí, lo diré de nuevo porque no me puedo callar. Me ha costado tres años descubrir qué clase de sonrisa se ocultaba bajo ese rostro afectuoso y comprensivo. Qué tozudo he sido al negarme a reconocer la verdad y al empeñarme en vivir exiliado de ese corazón amante que vela por todos nosotros. Dos lágrimas perfumadas de ginebra están resbalando por mis mejillas. Al fin todo está arreglado. Todo ha alcanzado la perfección. La lucha ha concluido. He podido vencerme a mí mismo. Amo a Pedro Sánchez.

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