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Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Amigos para siempre

No sé que lleva a la gentea querer ser amiga enuna red social, incluso diría que en ningún otro sitio

Con esto de la reclusión cada día recibo diez o doce peticiones de amistad por Facebook. No sé qué lleva a la gente a querer ser amiga mía en esta red social, incluso diría que en ningún otro sitio. Me llegan peticiones de personas que no conozco de nada, como tengo complejo de malaje (mal-angel según Payán) termino por aceptarlas, no vayan a pensarse que soy un tipo arrogante que no se quiere relacionar con nadie. Yo no le pediría amistad a un gachó así, como aquello de Groucho de no puedo formar parte de un club que acepta a gente como yo. Pero tiene que haber gente pá tó, desde luego. No sé muy bien si tantas peticiones de amistad tienen que ver con algunos que desean estar al tanto de lo que pongo en esa red social (solo mis modestos artículos) o son gente que desean mostrar su vida y cuantos más la vean, tanto mejor. No tengo mucho interés por 'La vida de otros', como la película, tampoco en contar mi aburrida vida, solo las historias que vengan al caso para argumentar cualquier disparatada tesis que se me haya ocurrido. Por lo general me dan igual los pasteles que hace la gente, las comidas que cocinan, las fotos maravillosas que cuelgan o incluso esos amigos-desconocidos que tanto interés tienen en que yo sepa cómo hacen pan o lo que hacen u opinan. No quiero tener un millón de amigos, líbreme Dios, eso es como no tener ninguno. Hay una teoría en sicología que fija en 100 el número máximo de amigos que uno puede tener, porque más allá no se les puede atender. Yo ya los tengo, así que supongo que lo que buscan estos nuevos amigos desconocidos es el cotilleo o la pequeña vanidad de saber que no sé cuántas personas han visto algo suyo. Para qué te cuento si le han dado a un me gusta, nivel orgásmico virtual. Capítulo aparte merecen los aduladores facebuqueros, aquellos que ponga lo que ponga el admirado de turno le ponen "qué bonito", "qué bien escribes", "qué guapo estás" y otras zarandajas ajenas por completo a la realidad pero les hace quedar bien, típico falserío gaditano, gente bienqueda que mejor harían en no considerar amigos. Yo diría con Lope de Vega: "¿qué tengo yo que mi amistad procuras?/¿qué interés te sigue, Jesús Mío, que a mi puerta cubierto de rocío/ pasas las noches del invierno a oscuras?". Estoy estupefacto ante esta inexplicable explosión de amistad. Tuiter debe ser una red social mucho más siesa porque ahí a alguna gente les basta con seguirme, no estoy en Instagram porque es de adolescentes y Tik Tok lo veo estrafalario .

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