El Palillero

José Joaquín / león

Amigos de Otegi

LOS partidos se han acostumbrado a mentir en las campañas electorales sin rubor. Unos más que otros, también es verdad. A esta investidura descafeinada hemos llegado por culpa de todos. No sólo de los partidos, sino también de los votantes. Cada uno puede votar a quien quiera, faltaría más, pero conviene hacerlo sabiendo lo que se vota y no dejándose engañar por promesas que huelen a falserío desde Cádiz a San Sebastián. Porque lo más curioso es que la mejor campaña, o al menos la más rentable, fue la del que más mintió: Pablo Iglesias. Empezó en todas las encuestas, incluida la del CIS, por detrás de Albert Rivera; y al final Podemos consiguió 29 escaños más que Ciudadanos. Si hubiera sido al revés, según lo que se esperaba, el panorama sería muy diferente.

Pablo Iglesias supo jugar sus cartas, antes de llegar al día de hoy como lo que él mismo se ha declarado: un defensor del pro etarra Arnaldo Otegi, al que confunde con un preso político, como los que hay en Venezuela. En la campaña electoral, Iglesias se puso el disfraz de ovejita cándida para disimular su marxismo, que ya se ha visto que es más de Groucho que de Karl. Entonces pidió para Podemos el voto socialdemócrata, e incluso reivindicó la centralidad del espectro político, cuando el PP, Ciudadanos y el PSOE también se situaban en ese centro mágico que todos buscan, como si a izquierda y a derecha sólo existieran tontos.

Desconozco si hubo muchos votantes que creyeron que Podemos era un partido socialdemócrata. Tampoco sé cuántos confundieron a Iglesias con un Suárez renacido, que en vez de evolucionar al centro desde el movimiento nacional lo hacía desde el movimiento de los indignados. En todo caso, con el referéndum de autodeterminación para Cataluña que le exigió a Pedro Sánchez (además de las condiciones económicas imposibles de cumplir) ya enseñó la patita del lobo que había ocultado.

Ahora Pablo Iglesias dice en Twitter: "La libertad de Otegi es una buena noticia para los demócratas. Nadie debería ir a la cárcel por sus ideas". No dijo lo mismo cuando su compadre Kichi hizo el ridículo, negándose a entregar el premio Libertad Cortes de Cádiz a las familias de presos venezolanos como Leopoldo López, que sí están en la cárcel por sus ideas. Por el contrario, Otegi fue a la cárcel por prestar cobertura y defender el terrorismo de ETA, a través de Batasuna.

Se ve quienes son amigos de Otegi y se olvidan del pacto antiterrorista; los mismos que callan cuando Maduro encarcela y se comporta como un sátrapa. Por si algún despistado no se había enterado. Y lo del despistado también vale para Pedro Sánchez.

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