Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

De Alicante a Cádiz

Dijo una vez Carlos Rosado que la lista del PSOE era como la democracia orgánica: un tercio familiar, un tercio sindical y un tercio municipal. Esa definición se podría hacer extensiva a las administraciones gobernadas por el Partidos Socialista, las de antes y las de ahora. Por eso me ha extrañado tanto el escándalo que se ha montado en España por el resultado de las oposiciones a policía local de Alicante. Al fin y al cabo el enchufe es una costumbre muy española que han puesto en práctica el PSOE, el PP e incluso los de Adelante. En eso no hay distingo. En el Ayuntamiento de Cádiz hubo un tiempo en el que para entrar había que ser de la UGT o del Partido Socialista. Incluso se pasaba de las Juventudes Socialistas al empleo público sin solución de continuidad. Eran fijos discontinuos de Playas, de Vías y Obras o de Juventud. Hubo un concejal socialista que colocó a sus dos hermanos y cuando procedía a colocar al tercero se formó la tremolina y tuvo que parar. Cuando no se podía en el propio Ayuntamiento, en las contratas de servicios municipales. La costumbre la continuó el PP. Algún concejal colocó a su amante en programas de mascotas, por decir algo, amantes que iban de un departamento a otro, de una empresa municipal a una empresa de un amigo ubicada en la Zona Franca. De vez en cuando una llamada para colocar a alguien en la playa o en la basura, que siempre había alguien que colocar, incluso algún carnavalero , conspicuos militantes, la mayoría siguen en sus puestos. Recordemos a Lolo Bouza. Cuando llegaron los de Adelante Cádiz en sus diferentes advocaciones también hubo llamadas para situar alguno que otro en Onda Cádiz o en Cointer, sin ir más lejos, cuando no era algún camarada de Autonomía Obrera, el sindicato del poder actual. En la Diputación hubo momentos grotescos, con un sindicalista mandando a su novia los resultados de la prueba tipo test a través del móvil, gente que se sabía el examen antes de tiempo. Willy Meyer dejó por escrito una lista de familiares y compañeros del PSOE. Hubo un diputado de personal que se llevaba a su pueblo a los sindicalistas, les regalaba una garrafa de aceite, les colocaba algún familiar, así todo iba sobre ruedas. Luego podía entrar el compañero del partido, el hermano o la hija del alto funcionario de turno, con lo que se completaban los tres tercios de que hablaba Carlos Rosado. Por supuesto no todo el mundo ha entrado así , ha habido gente que ha aprobado una oposición limpia y libre, junto a aquel ingeniero al que le hicieron un concurso de méritos a su medida porque lo quería el baranda del partido. Cádiz es como Alicante. Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos.

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