En tránsito

Alerta antifascista

En los últimos años hemos asistido a una profanación vergonzosa de palabras que deberían ser sagradas

La vida es muy rara. Uno se va a dormir tan tranquilo, pensando que vive en uno de los sitios más agradables del mundo, y de repente se despierta con la desagradable sorpresa de que está rodeado de fascistas. De 400.000 fascistas, para ser exactos. En Sevilla, donde vivo, hay censados 41.363 fascistas. Se dice pronto, 41.633 fascistas. Pero la verdad es que uno ya no sabe adónde ir. Según leo, en Algeciras hay 8.689 fascistas; repito: 8.689 fascistas. Y al lado, en La Línea, hay 2.786, que tampoco está nada mal. ¿Dónde habrán estado escondidos todos estos fascistas durante estos años, con lo que le gusta a un fascista exhibirse con su guardarropa de fascista, su correaje, su porra, sus botas resplandecientes y su camisa negra recién planchada por la criada? Los de Cuarto Milenio van a tener trabajo investigando ese misterio.

Pablo Iglesias ha tenido que lanzar urgentemente una alerta antifascista. No me extraña. En Isla Cristina hay 593 fascistas, nada menos. Peor están en El Ejido, con 7.377 fascistas, quizá nazis criogenizados que han logrado pasar desapercibidos desde el final de la II Guerra Mundial. En Orce, en Granada, hay 50 fascistas, seguramente descendientes directos del hombre de Orce prehistórico. Y en Alcaudete, en Jaén -un pueblo que es sagrado para mí porque allí nació una de las personas que más he querido-, hay ni más ni menos que 414 fascistas. Miedo me da salir a la calle. Seguro que los camisas pardas de las SA se han apoderado ya de Andalucía.

Estoy bromeando, por supuesto, pero es que anteayer pasó una manifestación de estudiantes gritando "¡No pasarán!" frente a las murallas de la Macarena, donde justamente fueron fusilados tantos antifascistas de verdad cuando tuvieron que enfrentarse a los fascistas de verdad. Una de las cosas más vergonzosas que hemos vivido en estos años ha sido la profanación histérica de palabras que deberían ser sagradas y que ningún botarate debería tener derecho a usar. "¡No pasarán! ¡Alerta antifascista!", gritaban, como si los moros de Queipo estuvieran dando vueltas por Sevilla. Está claro que Vox tiene muchísimas cosas detestables y que sus dirigentes dan miedo, pero no hay 400.000 fascistas sueltos por Andalucía. Y si alguien cree tal cosa, es que sencillamente no está bien de la cabeza. O es un engañabobos. O las dos cosas.

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