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Alarma general

Nos tratan como a niños en el colegio, según es propio de las dictaduras y los que dicen "el Mando Único soy yo y punto"

Hace dos domingos publiqué un artículo titulado España: más de 20.000 muertos. Hoy vamos por 25.100. Significa que en dos semanas han muerto 5.000 personas, según las cifras oficiales. Sin embargo, en las ruedas de prensa, Fernando Simón dice que los últimos datos son "incluso mejores de lo esperado". ¿Qué esperaba este sabio? A los muertos nos hemos acostumbrado, porque son menos y ya forman parte de lo cotidiano. Así que el Mando Único de la España Una, Grande y Encerrada vive en una contradicción permanente: por un lado, desconfinar a ratitos, sin causar un estropicio, pero sin garantías de control (no hay test suficientes, no se sabe quién está asintomático); y por otro intentan asustar para evitar una segunda oleada.

La gente es obediente. Pregunta en el telediario: "¿Podemos correr con el perro?". Y la señorita ministra Montero podría responder: "Depende de lo que corras tú y de lo que corra el perro". Otra pregunta: "¿Podemos pasear después de las once de la noche?". Y la señorita ministra podría contestar: "No, porque a esa hora suena el toque de queda... Bueno, no suena, pero a esa hora todos en casa". Otra pregunta: "¿Podemos hacer pipí si salimos a correr?". Y la señorita respondería: "Depende de por dónde estés corriendo, niña. Si corres en la España vacía, lo tienes más sencillo".

Y todo así, porque nos tratan como a los niños en el colegio, según es propio de las dictaduras y de todos los que dicen "el Mando Único soy yo y punto". Entonces los políticos hacen lo que se les antoja y los demás a obedecer. Ya se ha visto con las medidas del confinamiento: Pablo Iglesias se las pasa por el forro de la mascarilla. Y en estas aparece Isabel Díaz Ayuso, montando una fiesta de pijamas para despedir a los del hospital de Ifema. Se supone que ella ya superó el coronavirus, y no puede contagiar, pero no debería hacerse tantos selfies. ¿Y los demás? Había políticos de todos los partidos, médicos, enfermeros y personal sanitario (vestidos con sus batas), enfermos repartiendo besos tras recibir el alta, periodistas y cámaras de televisión en la bulla, y algunos que pasearían por allí y se sumarían, por si repartían canapés. Se han visto hasta congas de sanitarios.

Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Salvador Illa nos dicen lo que hay que hacer. Pues ya lo vieron ayer: carreras populares por los parques de toda Andalucía, surf en las playas de Cádiz, senderismo en las sierras, paseos por los centros urbanos… Unas horas de fiesta, con o sin mascarilla.

Y, a partir de mañana, cualquiera se puede pelar. Pero sólo en tu provincia.

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