El Palillero

Ajetreos del Carnaval

Unir a los copleros es más difícil que integrar a la CUP en el PP catalán. Los copleros se desunen solos

La gente que viene a Cádiz en agosto se escandaliza cuando lee el Diario. No entienden que esto es Cádiz, y aquí tenemos nuestras noticias propias. Aparte de las ratas de Santa María del Mar, que han sido controladas por el Ayuntamiento, fíjense lo que está pasando en el Carnaval. Ha dimitido Quico Zamora como presidente de la Asociación de Autores. Es un hombre con capacidad para una buena gestión, pero no ha podido unir a los copleros. No te preocupes, Quico, que tú no tienes la culpa. Unir a los copleros es más difícil que integrar a la CUP en el PP catalán. Los copleros se desunen solos, es su esencia. Y, además, ¿para qué se van a unir, si desunidos los controlan mejor? Al principio de esa asociación decían que era un invento del PSOE, y después que la manejaba el PP. A Kichi no le gustaba, y se le notó.

Ha sido la crónica de una dimisión anunciada, que nunca publicó Gabriel García Márquez, porque este escritor vino a Cádiz y visitó el Diario, pero no asistió de colao a una final del Falla, ni se interesó al respecto. José Ramón Zamora Cabeza ha esperado a que finalicen los Martes de Carnaval para que él y los miembros de su junta presenten la dimisión. Convocarán elecciones, de la que saldrá otra junta, que probablemente presentará la dimisión en un plazo de dos años, o puede que antes. Sin embargo, él ha dimitido como en diferido. La gente cuchicheaba: "Quico dimitió, pero todavía no lo dice". Hasta que lo dijo, y ya está.

Se abre un escenario peligroso, que es el siguiente: José Ramón Zamora, al igual que Miguel Villanueva y Joaquín Quiñones, ya no ocupan cargos de responsabilidad en las instituciones del Carnaval. Ahora van por libre, que es peor. Pues ellos eran el martillo de herejes. Intentaban que los de Podemos no pudieran controlar a este colectivo anárquico y variado de las asociaciones carnavalescas. Siempre les quedará Procopio (dicen las malas lenguas), que aplica su voto con utilidad. Y no sean ingenuos, no hay nada seguro. Ni siquiera las fechas son fijas; y los jurados se sortean, o eso se pretende.

Ante los difíciles momentos que vive nuestra ciudad (que unos días es modelo de pobreza y otros aparece como la capital con más renta familiar de Andalucía), no nos podemos despistar. Olvídense de las ratas y las cucarachas, y vamos a centrarnos en lo verdaderamente importante. Faltan poco más de cuatro meses para que empiece el Concurso del Carnaval y esto no puede seguir así. Mañana volveré, si Dios quiere y me da salud, para profundizar en otro aspecto de esta problemática inquietante.

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