Como si fuera un adonis, el concurso de agrupaciones del Carnaval sigue mirándose al espejo para reforzar su creencia de que es más bello que nadie. Los que se encuentran a su alrededor no paran de alimentar su estima, pese a que desde hace tiempo la belleza externa es mucho mayor que la interna. El concurso empieza a ser insoportable por largo y porque la falta de calidad va en aumento. La cantidad por la cantidad. Nos gusta seguir escuchando lo del ingenio, el talento, la originalidad y la calidad que reúnen los que todos conocemos y que nos alegren el oído con eso de que lo del Carnaval es único. Pero los que organizan todo esto se están alejando de la realidad. Creen que la vaca tiene una leche infinita pero no son capaces de ver que porque se agoten las entradas todos los días, el concurso no es mejor ni se puede imponer a los que pagan por vender el producto.

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