En 1979 el PSOE sacó nueve concejales; en 1983, 18.De ahí hasta 1991 sacó otras dos mayorías absolutas. En ese tiempo Carlos Díaz pasó de no tener ni un solo asesor a tener dos mientras que una parte de sus concejales no tenían dedicación exclusiva con mínimas asignaciones a los grupos. La ciudad no se resintió de la austeridad espartana del alcalde ni el Partido Socialista obtuvo por ello peores resultados. Solo cuando cambió a Carlos Díaz por Fermín Moral pasó de 14 a siete. Ahora se ha convertido en una profesión: algunas personas a las que no les gusta su trabajo o piensan que la política está mejor retribuida, son capaces de todo para tener un cargo. Por primera vez en la historia un portavoz de la oposición en Cádiz va a tener dedicación exclusiva con cargo al erario municipal, Mara Rodríguez, lo que dudo que suponga mejora alguna para nadie salvo para quien goza de la canonjía. Un cálculo conservadora podría cifrar en 200 las personas que viven de la política en la ciudad de Cádiz entre diputados provinciales, concejales, senadores, diputados, parlamentarios andaluces, asesores y puestos de libre designación variados. José Blas Fernández podrá caer mejor o peor pero siempre rechazó la liberación para poder atender su despacho de graduado social, ni cuando fue senador ni cuando fue teniente de alcalde y ha estado 37 años en diferentes cargos públicos. En sentido contrario hay algunos como Antonio Sanz, de su mismo partido, que va de puesto retribuido en puesto retribuido sin más mérito que la lealtad a quien decide los nombramientos. Podríamos citar muchos otros ejemplos. Desconozco la función que cumplen tantos asesores en diferentes niveles de la administración. Yo he podido observar que algunos jamás se pasan por la institución que les pagan y tienen como mayor mérito ser cofrade o peñista.

La política en la escala local siempre me pareció que debía tener un componente altruista, ser un compromiso con los vecinos. Creo que no hace falta que un concejal de Fiestas, una concejala de la Mujer, una concejala de Salud, tengan que tener dedicación exclusiva. Una de las mayores decepciones fue ver cómo aquellos que venían a cambiar la política, que se decían representantes de "los de abajo" terminaron sentados a la mesa para repartirse cargos y subvenciones. Por eso está muy bien que José Ramón Páez Cherra dé clase y mantenga sus delegaciones. A ver si dura cuatro años o cuando le ofrezcan un contrato estable deja la política. Atentos.

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