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Análisis

PANDEMIA Manuel barea 48

El virus no respeta ni la alcoba

Quítese al encierro entre cuatro paredes el sexo. ¿Qué es lo que queda? Un ambiente monacal, una vida de célibe, una existencia dedicada a la contemplación televisiva, al adorno del balcón con la bandera enlutada o con los farolillos y a salir a él a dar palmas, a hacer dulces o pan.

Estaba claro, se veía venir, mucho ha tardado un sexólogo en decir cómo hay que montárselo en la nueva normalidad. Esto empieza a ser de todo menos normal. Cuando leí el teletipo de Efe en el que se recogían las recomendaciones de Francisco Cabello, director del Instituto Andaluz de Sexología, pensé inicialmente que se refería a la obligada falta de fornicio estos días al hablar de "retomar" la actividad sexual. ¿Cómo retomar? ¿Es que durante todo este tiempo tendría uno que haberse contenido y haber sido un modelo de abstinencia? Hace unos días me dijo un taxista, mampara de por medio: "Eso que dice el vicepresidente -se refería a Marín, el de las torrijas-. ¿Cómo que no puedo compartir un plato con mi mujer? Yo comparto con mi mujer un plato y otras muchas más cosas". Quedó muy claro. Eso dije yo: "Claro". No más.

Sin embargo, parece que el experto se refiere a la pareja que ha estado confinada por separado y ya no puede más. Y uno de los dos puede ser asintomático. El sexólogo hace hincapié en el evidente intercambio de fluidos que se dará entre ambos, igual que entre el taxista y su señora. El mejor vehículo para las pulsiones asesinas del Covid-19 es la saliva. El sexólogo desaconseja los besos con lengua y por lo tanto recomienda posturas en las que las caras no están enfrentadas. Y sugiere las del "perrito" y la "cuchara" (sic). Algún día tendré que indagar en el porqué de estos nombres tan ridículos. O simplemente en el porqué de la manía de ponerle nombre a todo, cuando para esto hay un verbo claro que todo el mundo entiende. Y cuando se practica siempre es preferible la frase que usó Andreu Martín para titular su libro de la colección La Sonrisa Vertical, Espera, ponte así, antes que soltar una memez de esas. ¿En serio se atreve alguien a decirle a su pareja "vamos a hacer el perrito" o "vamos a hacer la cuchara"?

¿Hay algo que el virus vaya a dejar en paz? ¿Absolutamente todo va a tener que ser revisado, también esto? Qué ruina. Y no sólo económica. ¿Es lo del FMI Follar Menos Incluso? No, no puede ser, de ninguna manera. Pero no vienen bien dadas. La pandemia es una dama retrógrada que expande también puritanismo e impone recortes en el variopinto jolgorio sexual. A la hora de "retomarlo" hay que hacerlo, según el sexólogo, con muchas limitaciones y si es necesario echando mano de alternativas: contarse fantasías eróticas, tirar de on line, autoestimulación en conjunto -sí, claro, todo un kibutz en el ajo- o en solitario, pero siempre manteniendo la distancia de seguridad (¿Cómo en solitario y "manteniendo la distancia de seguridad"? No entiendo nada.)

Nuestro mundo, me temo, se ha ido al carajo definitivamente.

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