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Análisis

pilar larrondo

La vida cuando era rosa

El camino de vuelta a casa después de una jornada más o menos intensa -siempre depende del día y de los obstáculos que la actualidad me ponga por delante- es mi parte favorita del día. Esa, y el desayuno que todas las mañanas nos regalamos mi compañero de batallas Carlos Rocha y yo en el bar de abajo de la redacción. Es nuestro momento. Ni la actualidad manda ni la vida se nos atora en la garganta. Durante esos minutos volvemos a ser ese par de estudiantes de Periodismo que apuraban un pitillo antes de entrar en clase de Derecho. Aunque la abogacía nos quedase lejos, siempre fue nuestra asignatura preferida. En el tiempo que dura el café y la media de aceite tomate y jamón (somos animales de costumbres que saben cuidarse bien) debatimos sobre lo divino y lo humano sin ninguna pretensión, más allá de disfrutar la pausa antes de que los teclazos nos conviertan en autómatas. Es una especie de ritual en el que ambos nos recreamos desde que abandonamos las aulas y la profesión nos hizo compañeros de redacción.

La vuelta a casa guarda similitudes con el arranque del día. Esta vez en solitario, cosa que me gusta. Sobre todo los días de primavera en los que cruzar el río en plena puesta de sol me reconcilia con la vida. Animal de costumbres, siempre regreso por la misma acera. Hace seis años que es así, como seis años hace que él está ahí, a mitad del Puente de Triana con un roído acordeón. Nunca he sabido su edad. Peina canas y su rostro es una arruga infinita. Aunque los párpados le pesan, siempre me dedica una sonrisa al pasar mientras toca La vie en rose. Creo que sabe que su música me hace feliz, por eso me regala la mejor de sus risueñas muecas. O puede que no, que el feliz sea él porque alguien ha reparado en el hombre detrás del instrumento. Nunca le he oído tocar algo que no sea Edith Piaf, ni siquiera sé cómo es su voz. Después de dos meses sin intercambiar sonrisas, no veo la hora de volver a hacernos felices. Seguro que él tiene preparado hasta un nuevo repertorio.

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