Análisis

Enrique Montiel

El último impulso

Ahí están nuestros vecinos, con un par, dispuestos a partirse el alma por La Isla

Mañana empieza la última semana de nuestras vidas, como si fuera. Sobre todo para algunos, quienes se juegan no sólo el jornal, el lugar al sol. Es lo que tiene, sondear la realidad del apoyo real con el que se cuenta, que no es lo mismo que lo que te dicen, el cuenta conmigo, la sonrisa, el golpecito en la espalda. La urna abierta tiene eso, es como la autopsia de la democracia. Lo que hay es lo que hay. Ya no valen las encuestas ni las jaculatorias, el cómputo final es la última palabra. Para cuatro años, importante es no olvidarlo nunca. Cuatro años. Luego hay que revalidar, volver a las angustias de muchos, con seguridad. Sobre todo los que todavía no han hecho los méritos suficientes para ir en los tres primeros puestos de la candidatura. Es la frontera de sentarse en el Salón de Plenos del nuevo ayuntamiento, nuestro edificio-joya. Ir en los tres primeros puestos, como factor común. O entre los seis primeros en las fuerzas más consolidadas. Mérito sin duda es aparecer tras el puesto décimo. Es puro apoyo a un partido, a un amigo que te lo ha pedido. Decrece la posibilidad, cada nuevo escalón, exponencialmente. Pero ahí están nuestros vecinos, con un par. Candidatos. Varios cientos de hombres y mujeres se ofrecen para partirse el alma por la Isla o si no para qué, mejor estarían en sus casas, en sus trabajos, en sus vidas. Salvo que. Y todos van a vivir esta semana decisiva en la que rastrillan las arenas de la playa que es la Isla buscando las últimas coquinas, las últimas almejas, las cañaíllas. Diez votos pueden lograr otro concejal a los ya consolidados. O menos. Porque ganar es tener un voto más que el siguiente. Un solo voto. ¿En el último impulso de los próximos días estarán en nuestro ánimo las promesas? Ha habido colorines y discursos, encuentros que llaman sectoriales y muchos contactos, móviles, redes sociales. El arsenal comunicativo hacia el fin principal que es que pongamos en la urna la papeleta concreta que consiga la representación y, si es posible, el gobierno. Y son varias las formaciones políticas que desean nuestro voto. Plural al máximo nuestra ciudad, como nuestra España. Distinto es lo que luego resulte, porque así es esto, la libertad de depositar en la urna lo que más nos guste o nos guste menos pero nada comparado a lo que no nos gustan otras. Yo ya llevo mi voto decidido y mucho te deseo que te ocurra a ti también lo mismo. Eso de llegar al precipicio de la urna sin la decisión tomada no es lo mejor. Te queda una semana también a ti para tomar impulso hacia la decisión, que será la mejor si es la tuya, no creas lo que te digan si te dice que eso no.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios