Pedro Perles, porteño de nacimiento y según sus propias palabras ilustrador independiente, músico espacial y amante del sol andaluz que trabaja en su estudio con sede en Madrid, y que lo mismo compone que dibuja por igual hasta el punto de no entender una disciplina sin la otra, acaba de perfilar un proyecto #universolorca que pone sobre el terreno turístico las rutas granaínas del poeta universal.

Bajo los auspicios iniciáticos de la Diputación de Granada y del Patronato Provincial de Turismo, nuestro ilustrador ha sabido poner las imágenes precisas para que sobre el iluminado cielo de la ciudad de la Alhambra resalte con luz propia el Universo Lorca. Quieren reavivar la relación del poeta con su ciudad y alrededores para hacer que en la provincia se respire la vida y obra de Federico en toda su magnitud.

El cordobés Séneca nos recuerda que no nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero que son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.

Y uno de los que contribuyeron al desarrollo del movimiento del «Nuevo Pensamiento», Ralph W Emerson, lo clavó cuando dijo que cada hombre es un imitador y un prestatario, y que la vida es teatral y la literatura una cita. Imitemos y atrevámonos sin pudor alguno con nuestro poeta siguiendo los consejos de estos dos grandes filósofos.

En El Puerto nació y murió tras su regreso de un largo exilio Rafael Alberti, último exponente de la Generación del 27 y uno de los poetas modernos con más sensibilidad, garra e intuición para la poesía. Vivió en un siglo convulso que plausiblemente fuera propicio para que surgiera un genio literario de la talla de nuestro paisano, junto con Lorca, Salinas, Guillén, Dalí, Buñuel, Aleixandre, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Emilio Prados, Cernuda, Altolaguirre…

La proyección mundial de Rafael y El Puerto a través de su obra bien merece la pena que se tenga muy en cuenta tanto por nuestro Ayuntamiento y Diputación Provincial como por la propia Junta de Andalucía con el fin de ayudar a la desestacionalización del turismo de sol y playa añadiéndole el turismo cultural que nos propicia ese Alberti, que es en el El Puerto la fuente que no está, pero que suena, que diría un tal Ingelmo en su día. Y así no tendríamos que preguntarnos por las calles, ¿quién aquél? ¡El tonto de Rafael!

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