Hablar de mal año es pretender mirar hacía otro lado, pues, aunque nos pese, no tenemos un mal año, tenemos una pandemia. Agotarse con frases culpando al año de lo ocurrido, pretender ver la mala suerte en los números o creer que todo acabó con el cambio de número es un error. La vida, los años, todo pasa. 2020 se agota, como se agota la buena suerte o la mala suerte, porque la vida no es mas que un devenir de situaciones, adversas, propicias, o simplemente situaciones sin más.

Se acaba un año que empezó cargado de engaños, con un virus lejano y del que nadie quería saber o simplemente no sabia nada. Se marcha un año en donde en febrero los carnavales, las ilusiones, los brindis, todo, donde todo nos hacia confiar en una vida que antes de que nos diéramos cuenta nos cambió.

Se va el año de las lecciones, en donde la impotencia fue la tónica general de todo, en donde ni los mas poderosos ni los mas humildes tuvieron oportunidad si se asomaba a sus puertas el virus. Se marcha el año del adiós, pues dijimos adiós a nuestro ego, nuestra suficiencia, nuestros sueños.

Se marcha el año donde la naturaleza nos frenó en seco, dejando claro que estamos de paso. Se marcha un año en el que, en sus últimos días, como si nada hubiera cambiado, seguimos confiando en nosotros y abrimos los brazos otro año más. Aun así, de todo lo aprendido, pues otra no nos quedaba, tenemos claro que el año 2020 jamás se olvidará, pues a todos nos unirá el mismo pensamiento, todo persona con uso de razón, en cualquier lugar del mundo recordará el año 2020, todos tendrán en la mente, de una u otra forma, plena conciencia de que este año que se va, fue el año del Covid, todos recordaremos como nos afectó, que y a quien perdimos, que aprendimos y a que renunciamos, y cobrará mas sentido que nunca la palabra crisis, en su mas revolucionario sentido, en su mas profundo significado, pues la humanidad, la humanidad entera se enfrenta a un cambio.

Brindemos porque el cambio llegue definitivamente en 2021, y ello a sabiendas de que toda crisis nos hace evolucionar y ser mejores. Alcemos las copas por todos aquellos que se marcharon, pues de ellos es la esencia del futuro.

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