Análisis

José guerrero 'yuyu'

A salvarse a lo grande

Por lo civil o lo penal, pero este partido hay que ganarlo sí o sí. Hoy ganamos

Tradicionalmente, al Cádiz nunca le ha gustado eso de hacer las cosas por el camino más fácil. La salvación tempranera de la pasada temporada es un espejismo que no va con el sufrimiento cadista. Si no se sufre, no es el Cádiz. Y a pesar de que las buenas sensaciones del equipo y la victoria ente el Elche pintaban la cosa bien, la derrota en Anoeta y una serie de catastróficos resultados de los rivales nos ponen con el corazón a cien para estas dos ultimas jornadas.

HaY es que al Cádiz no le regalan nada. El equipo con más penaltis pitados en contra de toda la liga y solamente 5 a favor. Ante cualquier duda arbitral, la decisión siempre cae del lado del rival y lo que para otros no es punible al Cádiz se le pita con rigor. Por eso si nos quedamos en Primera la victoria va a tener un sabor cojonudo, porque para regalos ya están los Reyes Magos. Bueno, a ver, que no es que se pidan regalos, sino por lo menos que no te quiten lo que es. Sin el atraco de Mallorca no tendríamos ahora esa presión añadida. Pero esto es lo que hay y poco más se puede hacer.

Al Cádiz le ha pesado mucho la herencia de la etapa Cervera esta temporada. Si Sergio González coge al equipo cuatro o cinco jornadas antes, el Cádiz estaba ya salvado. Pero nos gusta jugárnosla a lo grande. Con el Real Madrid, nada menos. Sí, porque esperar a ver que hace el Mallorca es jugar con fuego. Es cierto que podemos mantenernos perdiendo los dos partidos que quedan si el Mallorca también los pierde. Incluso si pierden uno y empatan otro. Pero dice una de las Leyes de Murphy que "Si algo puede salir mal, saldrá mal". No tentemos a la bicha. La permanencia habría que finiquitarla hoy, y a lo grande. Ganándole al Real Madrid. ¿Es imposible? Pues no. Difícil, mucho, porque la diferencia de calidad entre uno y otro equipo es inmensa, hasta jugando con los menos habituales. Pero, afortunadamente, el fútbol no son solo millones ni estrellas mediáticas. El fútbol tiene esa grandeza de que, a un solo partido, un equipo que crea en sí mismo, que salga con el cuchillo entre los dientes y que eche más cojones que un caniche cuando va con el dueño sea capaz de ganarle a una galaxia de estrellas. Máxime cuando el Real Madrid no se juega nada y está con la mente puesta en París. Pero la faena hay que rematarla a lo épico y, si no sale, pues a jugársela en Vitoria a cara o cruz. Hoy hay que tirar de calidad, y si falla esta o las cosas no salen, tirar de casta.

El esfuerzo del equipo en el tramo final de liga no se merece dar con sus huesos en Segunda División. Pero la rémora de la temporada era gorda, o sea que tampoco podríamos hablar de injusticia, porque el fútbol normalmente te devuelve lo que le das. Hace casi más de 30 años que no le ganamos al Madrid en casa, pero tampoco hemos llegado nunca con esta obligación de hacerlo. Sí se puede, claro que se puede, Grábenselo a fuego. Por lo civil o lo penal, pero este partido hay que ganarlo si o sí. Hoy ganamos. Si alguien no se empeña en lo contrario, claro.

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