Análisis

José Joaquín León

Cuando todo sale al revés

El arbitraje se convirtió en un factor más de los que contribuyeron a la derrota

Por si quedaban algunas dudas, el Cádiz volvió a demostrar que no sabe jugar en Carranza. Por ahí se le puede escapar el ascenso directo. En los últimos partidos, sólo ha sido capaz de ganar al Racing de Santander, que vino como colista, y con suerte al final. Es cierto que la derrota ante el Málaga llegó en una tarde en la que todo se puso en contra: el rival que estuvo por encima de lo esperado, los jugadores cadistas que no supieron disputar el partido, el entrenador que se precipitó con los dos primeros cambios y el árbitro que escamoteó un penalti clarísimo a Nano Mesa, después de pitar uno a favor del Málaga por mano de Espino en un balón rebotado.

El partido salió al revés desde antes de empezar, porque el Málaga rompió la costumbre de que el Cádiz empiece atacando en la portería de Fondo Sur. Como si se hubieran descontrolado por ese detalle, el Cádiz disputó una primera parte tediosa y odiosa, en la que no supieron qué hacer con el balón, ni cómo atacar a un rival que se mostró netamente superior.

Álvaro Cervera apostó por un once ofensivo, con Malbasic y Álvaro Giménez en punta, y con Álex acompañando a Garrido en el doble pivote para tener más salida de balón. Sin embargo, Malbasic y Álvaro Giménez se estorbaron, además de ver sendas tarjetas amarillas, con las que Pulido Santana los penalizó en los dos primeros saltos que dieron.

El Málaga controló el partido a placer y marcó un gol poco antes del descanso, que fue anulado por una clara falta a Alberto Cifuentes cuando salía. El Málaga no está en el lugar que le corresponde por su plantilla, debido a los problemas que afronta. Pero en Carranza jugaban como si fueran el equipo de arriba, ante un Cádiz desubicado.

En el descanso, Álvaro Cervera retiró a los dos delanteros, Malbasic y Álvaro Giménez, que tenían sendas tarjetas. Puso a Nano Mesa y a Edu Ramos, con lo que cambió el dibujo, para contener mejor en el centro del campo. Pero le salió el tiro por la culata, porque no habían pasado ni cinco minutos de la reanudación, cuando el árbitro Pulido pitó penalti contra el Cádiz. El balón dio en la mano de Espino, pero venía de un rebote. Son jugadas en las que se necesitaría un defensa manco para que no sea penalti. La voluntad no existe, pero eso ya da igual.

Alberto Cifuentes rozó el disparo de Adrián, aunque no pudo parar el penalti. Y a partir de ahí, el Cádiz pasó por unos minutos de absoluto descontrol. El partido pudo cambiar cuando Nano Mesa fue claramente derribado dentro del área, y todo el mundo lo vio. Menos el árbitro Pulido, que no lo pitó. Decisión increíble. La gente le echa la culpa al VAR, pero la culpa es de sus manipuladores, y de quienes pitan lo que se les antoja.

Así el arbitraje se convirtió en un factor más de los que contribuyeron a la derrota. En los últimos minutos reapareció Jurado, que puso dos pases buenos. Perea tuvo una oportunidad, pero todo estaba negro en esta tarde ruinosa. Acabó Cala como ariete de emergencia, con lo que se vio que el afán por cambiar a dos delanteros en el descanso fue apresurado. También se vio que no se sabe a qué juega el Cádiz en Carranza. Siguen tirando puntos a la basura.

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