Análisis

josé antonio vera luque

A reír, a reír

El sentido del humor, (al contrario que el carnet del Cádiz desde que se lanzó la oferta del carnet gratuito en caso de ascenso), es personal e intransferible.El sentido del humor es como la huella digital. No hay dos iguales.Con lo que usted se ríe, lo mismo a mí no me hace gracia. Sin embargo yo me puedo reir de auténticas boludeces que a usted no le provoca ni la más mínima muesca en forma de leve sonrisa. Creo que nunca me reí con Marianico el Corto, pero si el hombre tenía sus actuaciones, sería porque tendría su público.Me parto con la peña de Muchachada Nui pero a su vez, hay gente que puede pensar que son una panda de zumbaos sin gracia ninguna. El humor negro me hace gracia sólo a veces, y me sé de memoria 'Los Bingueros' a pesar de ser un humor casposo y facilongo. Intento detectar esa delgada línea que separa al humor y a la provocación, y me pregunto si ambos conceptos se solapan como los diagramas de Venn que nos ponían de chico en el colegio, si van cada uno por un lado, o si el humor nace de la provocación o viceversa. Liazo gordo en verdad. Hay un humor de velocista jamaicano, de carcajada explosiva y ya está, y un humor de fondista keniata que perdura en el tiempo, sin necesidad de carcajada gorda por encima de los decibelios permitidos. Torrente vs Monty Pitón. Esa es la cuestión. ¿Mejor uno que el otro? Distintos a la hora de disfrutarlos.Ambos pueden valer si usted se ríe, y suelta las hormonillas esas que te dan buen rollo. Guay al fin y al cabo. Es tan intransferible el humor que no me voy a meter en convencerle o instruirle con qué se tiene que reir o con qué no.Ríase con lo que quiera, y con lo que su sentido del humor que es suyo y solo suyo le dicte. Que nadie se meta en él. Ni nadie en el mío. Es más, como si no quiere reírse de nada. Está en su derecho y lo mismo es feliz así. Mi enhorabuena, pues.

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