Análisis

José Joaquín León

Un punto que no disgusta

Se temía lo peor. Hasta que Perea se puso a jugar por su cuenta, a hacer él solo la jugada

El empate final no disgustó al Cádiz ni al Zaragoza. Ambos equipos salieron con la clara consigna de no perder. Sin embargo, el 0-1, en la primera llegada del Zaragoza en el partido, nada más empezar la segunda parte, rompió las previsiones. Al Cádiz se le vieron sus carencias, con la falta de remate. El penalti que evitó la derrota llegó en una genialidad de Perea. A Cervera le gustan los extremos que terminan tirados en la banda con calambres, como Salvi, pero en ocasiones te salva el único que juega a eso que llaman fútbol.

En este partido el Cádiz salió con el once titular de Cervera para la primera vuelta. Tan importante como fichar es no tener lesionados. Y se supone que Álvaro Giménez ha venido para cubrir la fase de desgaste que acusa el Choco Lozano, que jugó la segunda parte palpablemente asfixiado.

En el primer tiempo, el Cádiz sólo creó una jugada de cierto peligro, resuelta por Lozano, con un remate que encotró al portero Cristian Álvarez. Tener a un portero como este es importante, porque salva partidos, como se vería después. También se vio lo contrario, que si un portero se queda clavado, lo normal es que lo fusilen.

Eso fue lo que ocurrió en la jugada del gol del Zaragoza, cuando el debutante Yamiq le dio un gran pase largo a Soro. Espino se despistó, le ganó el atacante la espalda, y pudo cruzar ante la media salida de Alberto Cifuentes. Un gol en la primera ocasión que chutaban a puerta. Una jugada en la que hubiera existido fuera de juego, de no romperlo Fali (alejado de la jugada) por muy poco.

A partr de ahí empezaba otro partido, con el Cádiz en el penoso deber de atacar. La buena voluntad de Fali le llevó a disparar dos veces hasta que se lesionó. Salvi, por su banda, se colaba con frecuencia, pero las jugadas terminaban en saques de esquina, o en centros imposibles, a lo que se añadía la dificultad de que el área había un amarillo y cinco rojos.

Había entrado el debutante Malbasic, que dio oportunidad a Cristian Alvarez para lucirse en un remate muy fuerte, pero poco colocado, que olía a gol del empate, pero se quedó sólo con el aroma. Malbasic lo volvió a intentar, que al menos ya es algo.

En los saques de esquina no pasaba nada. Se temía lo peor. Hasta que el minuto 83, Perea se puso a jugar por su cuenta, a hacer él solo la jugada, y se fue de tres hasta que encontró la pierna adecuada por el camino del área. Penalti que transformó Álex Fernández, con buena ejecución. Menos mal.

A partir de ahí, hubo escarceos, pero todos volvieron a recordar que lo más importante era no perder. El Zaragoza lamentó sus contras desaprovechadas y el Cádiz su único error atrás y las pocas ideas y recursos del ataque.

Sobre los fichajes quiero apuntar que la prioridad básica no era un Alvarito bis (¿dónde está?) para quitar a Perea, sino un delantero centro que marque goles. Álvaro Giménez, pichichi de la temporada pasada, debería ser un gran refuerzo. Digo "debería ser", pues ya veremos. También podrían haber fichado a otro extremo y a un portero. Pero cualquier equipo de la Liga Smartbank desearía tener los 49 puntos del Cádiz. Ojalá que no desperdicien la oportunidad.

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