DIARIO DE CÁDIZ En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

La muerte es la estructura no lírica de la pandemia. A mí, personalmente me vuelve claustrofílico y pensador aislado. En estas tonterías intropersonales estoy, cuando Sisita se pone en contacto conmigo. Mira, me dice, he abierto una página de fb sobre las tertulias y hay un buen número de personas que me piden pertenecer a la misma. Te cuento: Adelina Limón. Indigente cultural. Experta en jóvenes literatos de los que van a su bola. Tiene un manuscrito intitulado, Los agilipollamientos, el sexismo lingüístico y su función en las Bellas Artes. Ella quiere pertenecer a Maitinalia.

Sebastián Covarrubias. Funcionario de correos. Está escribiendo un librito sobre el Español lengua trimilenaria y testaferra. También es poeta. Él me dice que quiere estar en mi tertulia.

Julio Domínguez Bretchel, historiador y novelista. Dice que colecciona aquel periódico que se tituló el Caso. Que ahí sí que se ve la historia de España. Este quiere pertenecer a la tertulia de las Montañas, porque conoce a José Acosta.

También hay un Duarte, Ignacio Cayetano Duarte, heredero según él, de los antiguos propietarios de las Casas de comedia de San Fernando e ítem más, dramaturgo. Posee una obra sin estrenar intitulada Vademécum de las sinapsis oligofrénicas en el mundo de la farándula. De este no me fío. Advierte.

He visto a Juan Carlos Carrillo. Tiene mucho trabajo con la pandemia. Un horror. Desinfectando hasta a los eruditos, dice. Al profesor Vázquez no lo he visto. Lo echamos de menos, ¿verdad? a Sofonisbo Gutiérrez que tengo el disgusto de conocerle, me parece un tío esdrújulo y miquis miquis, -pa mí, pa mí. Si lo podemos evitar… Helena Matabrune se me revela como acondroplásica psíquica. Ahora quiere esgrimir ciertos derechos. Se ha sindicalizado y pretende que el gobierno le reconozca a todos los escritores el mismo trato que a los políticos. Quiere escrachear a todo militante de lo que sea. Pero ya está bien de hablar de mí y de mis cosas. Cuéntame cómo va todo.

Rodríguez Pájaro tiene un rifirrafe con Manolito Correos entre las palabras interfecto y susodicho. Dice que él no puede poner por ejemplo Interfecta Academia porque no es una persona física, y susodicha sí, porque es más coloquial. Yo creo que Rodríguez Pájaro, con el encierro, se bebe hasta el agua de los canarios, que tiene cincuenta y siete. Y como lee sin base ni peana, le pasan estas cosas susodichas e interfectas. En fin, me recuerda mucho a mi amigo X, self made man de patinillo que un día que fue al colegio dice que lo aprendió todo. Si hablas con él oirás que se agarra a una clavícula ardiendo, que en una obra que efectuada en su domicilio, instaló bigamia, -según él doble viga- para más seguridad.

Pero esto son cositas de gente que quiere quitarse angustias de la cabeza, que quieren que los políticos se entiendan y que no se peleen, que no rompan las hostialidades, como dice X.

En fin. Nomina sunt consequentia rerum. Pero qué consecuencias y qué cosas

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