Ahora, otra vez, apoyo la celebración del Congreso de la Lengua en Cádiz, que no es el famoso huevo que se echa a freír, ni algo que se escape de las vanidades y los políticos. Desde que se anunció, infinidad de asociaciones, universidades, ciudades y escritores/as, (o pseudos), aplauden como si les fuese la vida en ello. O, digo más, como si fuesen insustituibles, cultísimos y conocedores de todos los resortes de la culturabilidad. Umberto Eco lo dijo en Apocalípticos e integrados, ¿Y quién soy yo para enmendarle la plana? Juguemos a ese juego.

Como el río que escapa entre los matorrales, imitando a los ciervos heridos del crepúsculo/ paladeo el collar de sílabas, resalto algunas vocales antes de cerrar los ojos/ para las evocaciones/ la mirada engaña siempre cuando ve lo que no hay/ pero siempre dice la verdad. ¿Son ecos de distancias, soledades? Entre chispas de enigmas y preguntas. El poema es de Eva Siva, y, seguro, que el éxito volaría en Instagram. Bellas palabras ¿Verdad?

Pero está formado con la calidad constatada de fragmentos de poemas de Juan Mena y Enrique Montiel. (Próxima Estación y Épica Urbana). Mantiene un ritmo clásico y todo el mundo aceptaría su indudable calidad literaria, como de esa poeta gaditana. Por lo vivos que están. Los orígenes del poema son claramente justificables, porque lo que quise fue provocar un efecto cultural, emotivo y conocido. (Personalmente llamaría a esto alta mercancía literaria para talleres y aficionados líricos incipientes). Su indudable mérito crecería en esas páginas de ahora. Cuando son intensos y precisos por sí mismos con tanta belleza propia.

Lo que hice fue crear un contenido poético, en sentido semi clásico, un fondo de paisaje que dispusiera fructuosamente esa sensación de poética elevada. Se utilizan formas cargadas ya de intensión romántica como el cielo y el mar en un cuadro. También se transfieren palabras abstractas que puedan alcanzar ese efecto. Por ejemplo el ramo o ramaje del árbol, le calificaremos de "frondoso", e ítem más, aumentaremos las palabras accesorias, el rumor de las hojas acariciadas por los dedos silenciosos del viento. Con lo cual lo extenuamos y encima lo hacemos redundante, es decir pseudo repetición, acumulación, etc. Esa fabricación lírica consciente o inconsciente, hay casos, fuerza al lector a estar cómodo con la sensación de haber consumido poesía pura y al escritor de haberla ofrecido. A lo mejor sin ser consciente del todo de haber falsificado su, para ellos excelentísima, vida.

Está dirigido hacia escritores que creen poseer un almacenamiento estético propio sin aceptar que esté obsoleto o topicado. Todos, si somos sinceros, conocemos libros que padecen el mal de esa comestibilidad, de esa prefabricación del efecto artístico. Y no quiero hablar del ritmo interno, ni del ritmo acentual, ni de la rima interna, externa, o sus ausencias… Recordemos que en el plano rítmico, sonoro, Coseriu vs Jakobson, polemizaron disintiendo entre lo poético y lo bien dicho. Por lo que el mensaje poético puede ser portador o no de la poeticidad del texto. Los que lo copien intertextualmente, estarán participando en el juego. Yo, con ellos sólo homenajeaba a mis poetas. Para el congreso de la lengua. Versos y ritmos vitales. Recordemos también que ya heredamos de Horacio el ritmo acentual, quien hizo espondeo el segundo pie y transportó al verso sáfico la cesura semiquinaria del hexámetro…que prevalecería en el sáfico latino: martyrum servat/cineres sepulchro… ya en el himno de los mártires de Zaragoza. Y que con Garcilaso alcanzaría música y extrema nobleza.

Si, con miríadas de libros observáramos esto y aplicásemos la fórmula de León Felipe: Deshaced ese verso/ quitadle los caireles de la rima, /el metro, la cadencia /y hasta la idea misma. / Aventad las palabras, / y si después queda algo todavía, /eso /será la poesía/.

Estos son versos vivos de dos escritores isleños, repito, de reconocido prestigio. A ver si, toman consciencia los de siempre, que lo que queda y vale, siempre nos emocionará. Por encima de rótulos y halagos.

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