Según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) la economía española sufrirá una caída del PIB de un 12,8%. Será la economía más castigada de la eurozona junto a la italiana. Cádiz, a pesar de la caída del desempleo este mes, se sitúa como la provincia más castigada por el paro, cerca de los doscientos mil desempleados. La prioridad de los gobiernos, tanto autonómicos, locales y nacional, es el mantenimiento del empleo.

El desempleo de Cádiz no es por culpa del coronavirus. Es una situación endémica que no encuentra solución. Hace unos días tuve la suerte de encontrarme con un programa de TV nacional que trataba las potencialidades de las playas y pueblos de nuestra provincia. Ver esas imágenes, muchas de ellas paradisíacas, su gastronomía, su luz, su clima, su cultura, en definitiva sus potencialidades y comprobar el paro que tenemos, cuesta trabajo entender.

Cádiz ha despilfarrado muchos millones, bastantes, en su intento de crear industrias. Con muchos planes con nombres tan llamativos como grandes fueron sus fracasos. Acuérdense de Las Aletas, cuanto dinero y años ha costado para nada. Cádiz sigue presidiendo el desempleo. Y para intentar reducir este gravoso desempleo el Gobierno ha nombrado un nuevo delegado del Estado para la Zona Franca. Currículum, ser uno de los que apoyaron a Pedro Sánchez en Cádiz. Y ésta es su recompensa.

La Zona Franca es una zona delimitada dentro de un territorio donde se desarrollan actividades industriales, de servicios y comerciales, bajo una normativa especial tributaria, aduanera y comercio exterior. No es cualquier cosa. Su fin debe ser la de traer industrias para crear riquezas y empleo en la provincia. Se avecinan malos tiempos para el empleo. Todo son incertidumbres.

Lo lógico, lo normal, sería nombrar a un delegado con experiencia empresarial. Lo lógico, lo normal, sería nombrar a un delegado con un gran currículum académico y profesional. Pero no, se utiliza una gran empresa que lleva años en crisis, que se necesita sacarla del agujero en que la han metido antiguos delegados, en una provincia que lidera el paro, para pagar favores a un político sin perfil académico, sin experiencia no empresarial sino laboral, que ha fracasado como político en sus cargos anteriores y se le pone al frente de este entramado empresarial.

No tengo nada en contra de esta persona, me da igual como se llame, no lo conozco. Pero estamos en unos momentos socioeconómicos muy graves, en una provincia con una problemática crónica, y no es el momento para experimentos. El dinero público se tiene que utilizar para el beneficio de los ciudadanos y no para pagar favores políticos ni para dar empleo a políticos fracasados.

Lo de la Zona Franca no es nuevo, lleva años con dirigentes poco cualificados, algunos procesados y basta pasar por delante de esta parte de Cádiz para ver su situación. Me decía un amigo, importante dirigente socialista, que la Zona Franca se había convertido en una inmobiliaria. El Estadio Carranza es todo un mal ejemplo. Pero esta visto que ni las crisis nos cambian, no cambia la política.

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