Análisis

Rafael Duarte

Ni pie, ni bola con Levante

Bajeo de levante por estribor. El calor en seco. La hora de maitinalia recuperada. Pero…El Minguingui espera la máquina de juego con nerviosismo notorio. El Lucas con sus tatuajes y su barriga viene gritando. Paco Contratodo llega tajao. No hay quien lo calle. Ni con la cabeza dentro de un cubo. En eso andamos. Callados y disimulando. El niño del Lobo que se cree Camarón chilla en la plaza. Ambiente selectísimo made in levante -las seis de la mañana-. El profesor Vázquez Bermúdez que viaja bastante, trae publicaciones de Museos, o en este caso de Túnez, de los que Juan Carlos Carrillo levanta acta. Los demás, -Desi Gómez, David Orce, Fernández Coca y Melchor Ramos Alba, Sara Gurría y alguno más- guardan silencio y están en orden, dado el grito que entra por babor. ¡Gilipolla¡

¿Poya o polla? El miembro viril en su acepción Rae, viene de pollo, latín pullus, y tiene casi doce acepciones. Una es esa. Poya es un derecho de pago de cocción. Juan Carlos googlea a placer. Sin embargo el ínclito Vázquez Bermúdez , afirma que en el diccionario de Alcalá Venceslada viene poyetón, aumentativo, como limbo existente para solteronas viejas…

Ahora tengo un momento poplíteo. Me notan que el dolor es un lazo que cierra cuanto calla. Llega Paco Olmo. Hemos comenzado a hablar de las cajas Dybbuk, muy bien talladas donde habitaba un espíritu del mal judío. Que para qué quiero saber esas cosas. Si no tienes curiosidad apaga. Hablamos de Luis Berenguer. Ahora en el tiempo, digo, es más sabroso. Más original. Sus libros al abrirlos contienen un dybbuk contra los malos escritores, y no señalo escribas eruditos ni poetas latinizantes en curso, ojo. El levante aprieta con el calor. El levante que sabe a tierra de duna seca y plisa el corazón al sesgo. Don Luis era tan bueno, tan bueno, que en vez de asteriscos ponía arteriscos…

A Paco Olmo le da por liar vocablos. ¿Por qué le da a la gente por decir piscina a lo que no tiene peces y acuario a lo que los tiene? Y tú por qué imitas a Chiquito, oé? El jaleo que se forma creo yo que tiene que ver con la divinidad del viento. ¿No se drogan los chamanes? Aquí con respirar quince días de levante ves proyectos donde antes había olvidos…

El dilectísimo profesor Vázquez, Juan Carlos y yo queremos irnos. Tenemos la otra tertulia en las Montañas. Recordamos que la piscina fue vivero y que Carlos V pescaba en Yuste así y que acuarios de salón se denominaron a cajitas iluminadas con peces allá por mil ochocientos cincuenta. No damos para más. El viento suda en las mejillas. Cuando llegamos a la Montaña el Minguingui ya está allí y Acosta Martínez llega algo tarde acompañado del Pulula. Juro que me volví y me metí en la cama.

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