Análisis

José guerrero 'yuyu'

La permanencia... mejor sin sofá

Un triunfo haría que, al lado de este éxtasis, lo de Santa Teresa fuese una subida de tensión

Estä claro que si a principios de temporada alguien nos hubiera dicho que el Cádiz podría dejar atada la salvación a cuatro jornadas del final le hubiéramos aconsejado que cambiara de camello. Pero sí, con el partido de hoy quedan cinco jornadas y al término del mismo podemos estar virtualmente salvados o entrando en la farmacia par ver como andan las existencias de Tranquimazin. En realidad perder hoy no significaría una subida repentina de nervios pero en función de los resultados que pudieran darse habría una posibilidad de tener la zona de descenso a tan solo cuatro puntos a falta de doce por disputar y eso sí que podría favorecer la aparición de cierta jindama en la recta final.

Lo mejor en estos casos es olvidarse de las cuentas de la lechera e ir a por la salvación de motu proprio. Cierto que, en principio, el rival de hoy se muestra complicado para resolver la salvación por la vía rápida. El Granada está haciendo una campaña de sombrerazo y viene de poner la liga patas arriba con su victoria en el Camp Nou. Pero precisamente ese detalle es algo que tendría que motivar al Cádiz, en lugar de desanimarlo. Porque indica que en el fútbol no siempre gana el que parece favorito. Como bien dice Álvaro Cervera, la cabeza es lo más importante y hoy hay que tenerla fría para sacar el máximo provecho de la visita a Los Cármenes. Un empate sería un buen resultado, pero traerse los tres puntos haría que, al lado de este éxtasis, lo de Santa Teresa fuera una subida de tensión.

Está claro que a final de temporada nadie se acuerda de cómo se alcanzan los objetivos. Estamos en Primera después de caer en casa la temporada pasada ante el Fuenlabrada y al día siguiente el Oviedo nos dio el ascenso matemático al ganar en Zaragoza. Pero las cosas saben mejor con un golpe encima de la mesa. El ascenso fue el mismo, pero lo de Chapín nos supo a gloria por las circunstancias que se dieron. Y quedarnos en Primera sería maravillo sea como sea, pero el equipo se merece que sea por una victoria y no por fallo de sus rivales.

El talón de Aquiles de Cervera siempre ha estado en los finales de temporada, pese a la consecución de objetivos en la mayoría de los casos. El técnico lo sabe y es por eso que quiere acabar bien la temporada (en el sentido ganador y no de mera consecución de objetivo). Sabe que sus jugadores, y él mismo, merecen poner un broche de oro a esta temporada sentenciando la permanencia en el terreno de juego y no sentados en un sofá.

Y como poder, se puede. Es cuestión más de cabeza que de corazón. El Cádiz más dañino de este año ha sido el que ha mantenido la cabeza fría en los partidos donde menos se espera un resultado positivo. Y en aquellos donde también era posible se consiguió petróleo con el coco templado. En otros partidos donde quisimos ser pasionales nos volvimos con el rabo entre las piernas. Y si el Granada puso la lucha por la liga patas arriba, nosotros podemos poner la lucha por el descenso patas abajo. Y sin nosotros de por medio. Ole.

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