Desde luego no gano para sustos cada noche. El teléfono solo sonaba hasta hace poco porque me llamaba antes de irme a la cama mi sobrino Cesáreo, que está en un seminario en Calahorra, para contarme sus progresos en los estudios de teología. Pero desde que comenzó ese calvario del Concurso del Falla rara es la noche en la que no me sobresalto. Ayer fue mi prima Asunción, que había visto en su televisor Grundig (no sé cómo puede) la chirigota esa de los de La Viña que se mofan de nuestra religión. Pensé que no iban a atreverse a seguir acumulando puntos para ir al infierno por Seur, directamente, pero lo han hecho. Me contaba mi prima que habían osado meterse con Don Rafael, nuestro obispo, guía espiritual de esta diócesis y faro de la fe para nuestras almas cristianas. Encima, defendiendo a ese papa blando y que hace guiños incluso a los parguelas. Para cortarse las venas. Qué sabrán estos tipos de la labor social de la Iglesia gaditana. ¿Acaso han contado los pisos que son propiedad del Obispado? ¿Se creen que Zornoza es el presidente de Tecnocasa? Oveja negra le dicen ¡a nuestro pastor! Yo no sé qué estamos esperando la gente de orden, los católicos de verdad, para iniciar una cruzada contra estos infieles. Don Rafael, envíe usted un CD de esa chirigota al Vaticano. A ver si excomulgan ya de una vez al Catana o Cascarria ese y le quitan la partida de bautismo, el album de fotos y hasta el bolígrafo y llavero de la Primera Comunión. Y, sobre todo, le impongan una orden de alejamiento de la iglesia de La Palma.

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