Análisis

José Joaquín León

Era un partido para ganar

El Cádiz dejó una buena imagen cuando dispuso de más jugadores de ataque

Empate a última hora del Cádiz, en un partido que mereció ganar. Hubiera sido muy triste perderlo, después de haber superado netamente al Albacete y crear jugadas claras de gol. Si no consiguió los tres puntos fue por la gran actuación de Tomeu Nadal, que es uno de los mejores porteros de la división. Y también porque el Cádiz buscó el gol con Carrillo y después con Lekic, hasta que Cervera puso a Dani Romera para jugar un ratito, como ya le hemos visto otras veces. A este futbolista, que marcó con un taconazo de pillería, no se le han concedido las oportunidades de las que han disfrutado otros. Es un problema de estilo. Ya se sabe lo que más gusta en el banquillo: un tronco en el área.

El Cádiz salió en Albacete con algunas rotaciones o algo así. Oportunidad desde el principio para Perea, que jugó los 90 minutos en su tierra. Era un clásico primer tiempo de la Liga 1/2/3, en los que se juega a ver si suena la flauta. Carrillo batallaba, que es lo suyo, y Salvi no estaba especialmente fino. El extremo todavía no ha cogido el ritmo y se le nota.

La igualdad se rompió poco después de la media hora, cuando Zozulya aprovechó la única llegada con cierto peligro del Albacete. El Cádiz no ha fichado un goleador de referencia, a pesar de que es imprescindible para pelear por los puestos altos. Y se ha debilitado atrás, donde juegan Marcos Mauro y Kecojevic, los dos centrales que quedan tras la lesión de Servando. Una jugada de peligro, un gol. Eso habla mal de lo que antes era seguridad defensiva.

Lo mejor del Cádiz esta temporada es el centro del campo y las medias puntas. Aunque se nota atrás la baja de Garrido. El Albacete, conociendo la debilidad rematadora del Cádiz, se mostró conservador en el resto del partido. Antes del descanso pudo marcar Carrillo. En el segundo tiempo también demostró que es poco práctico en el remate. Tomeu estuvo acertado, pero no se pueden fallar ocasiones tan evidentes.

En el Albacete entraron ex cadistas, como Acuña y Ortuño, y se fue Eugeni, que disputó una hora. Estaban a que pasara el tiempo. Con Aketxe, el Cádiz se encomendaba a sus faltas, o que alguien remata un córner. En los últimos minutos, a fuerza de necesidad, el Cádiz tenía toda la artillería disponible: Aketxe, Perea, Manu Vallejo, Lekic… Y Dani Romera, que entró para los últimos minutitos.

El dominio fructificó al final, en el minuto 91. Otra vez como en Tenerife. Pero esta vez el gol llegó tras un saque de esquina. Dani Romera acertó a desviar con el tacón el remate de Perea, y el balón entró tras tocar en el poste. Gol justo de un jugador que ha vivido momentos injustos. Es un delantero que suele funcionar mejor como segundo delantero

El empate en Albacete se consiguió por méritos propios. El Cádiz dejó una buena imagen cuando dispuso de más futbolistas de ataque. Ya se ha visto varias veces que atacar con dos delanteros en el área permite crear más ocasiones. Después hay que marcarlas, para lo que hace falta alguna puntería.

Conviene que en los despachos rematen lo que no terminó Cordero en agosto. El equipo está formado para los 50 puntos. Pensar en más es ahora una osadía.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios