Análisis

Tito Valencia

Una nueva oposición para Andalucía

Las próximas elecciones están a la vuelta de la esquina y puede coger al PSOE sin la tarea hecha

No me gusta lo que estoy viendo en la política andaluza. Un gobierno preocupado por la liberalización de la política, intentando poco a poco reducir lo público en una lenta pero pensada, dicen que en nombre de la libertad, privatización del estado de bienestar. Y ante esto, un PSOE que no reacciona.

Este tripartito de las derechas (dicho esto sin ninguna crispación) llegó al poder sin que ninguno hubiese ganado las elecciones. Al Presidente (ahora mi presidente) Moreno Bonilla le pusieron los Reyes, los Magos, una Presidencia de la Junta cuando su partido le tenía ya buscando un sustituto. Hoy, lo que es la política, es un barón con mando en plaza y un poco mas allá. Llegó con ánimos de revancha, bajada masiva de impuestos, abriremos las ventanas para expulsar a multitud de intrusos enchufados, cerraremos empresas fantasmas y reduciremos personal sin cualificación. Y además, con la promesa de reindustrializar Andalucía y bajar el paro.

Pero resulta que ya no son tiempos de revoluciones y menos para la derecha. Una derecha que forma gobierno con un partido radical que entre otras cosas lleva en su programa y ADN el suprimir las autonomías. Y lo que son las cosas, este gobierno, con VOX, van a celebrar los cuarenta años de ese gran gesto de rabia política que los andaluces tuvimos para conseguir los mismos derechos que otros territorios españoles. Pasado un año, seguimos esperando esa bajada de impuestos (yo digo que el único partido capaz de bajar los impuestos es el de la oposición), esperando estamos cuÁntas empresas fantasmas había, cuÁntos trabajadores enchufados e inservibles se ha despedido, y cuándo se va a empezar a reducir el paro hoy, todavía, por encima de la media española.

Pero este gobierno, nos podrá gustar más o menos, tiene toda la legitimidad que le otorga la Constitución y la Ley Electoral que todavía tenemos. Y es el Gobierno de todos los andaluces. Y el PSOE debería entender de una vez que está en la oposición y por méritos propios. Esta pérdida de poder debería hacer reflexionar a toda la organización socialista (ya lo tenía que haber hecho). La derrota se veía venir, pero ni se creyó ni se cambió la política para evitarla. Exceso de confianza o simplemente cansancio de una dinámica que te lleva a creer que pase lo que pase el triunfo está asegurado. Pero la Andalucía de ahora no es la que salió a la calle pidiendo libertad, trabajo e igualdad. Hoy, una generación nueva, que ha conocido otra Andalucía distinta y vivido de otra manera, necesita de una política distinta. Ya lo público solamente no basta, se tiene asumido y hay otras necesidades nuevas. Y las próximas elecciones están a la vuelta de la esquina y puede coger al PSOE sin la tarea hecha. Los casi 40 años de gobierno deben de quedar en el archivo de la historia del partido. Ahora es el momento de reinventar la política que quieren los socialistas para una nueva Andalucía. Receteen las viejas propuestas para hacer frente a una sociedad nueva, que necesita una política de izquierda nueva.

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