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Entre el museo y el tranvía

Si el tranvía comienza algún día su itinerario normal, ¿está la ciudad preparada para ello?

No está nada mal para comenzar el año con buen pie. Hace falta una buena noticia que mejore el clima tan tormentoso que envuelve la política en general. Leyendo y escuchando estos días los medios de comunicación parece que hemos retrocedido a otra época que parecía ya olvidada. Pero lo importante para nuestra ciudad es que por fin, después de varias décadas, podemos ver las obras del museo Camarón en marcha. Sin duda alguna,es una buena tarjeta de presentación para comenzar la precampaña, o campaña, electoral. Lo había anunciado en el resumen del gobierno de este periodo.

Si se ponen en marcha, decía yo, algunos de los proyectos que están anunciado, el gobierno municipal podrá presumir de haber realizado un buen trabajo. Porque lo fácil es anunciar proyectos pero lo difícil es realizarlo. Pero sobre todo el comienzo de las obras -estamos escarmentados porque se ha anunciado tantas veces- es una realidad que ya no tiene marcha atrás. Es muy importante. Puede ser el inicio del cambio de modelo que se viene anunciando desde ya no sé cuanto tiempo. Pero cuidado, lo he dicho otras veces. La Isla no es solo Camarón, no puede vivir solo de Camarón. Aunque este museo bien gestionado y bien acompañado puede ser un buen comienzo. Y digo bien gestionado porque tenemos un buen muestrario de dinero mal gastado y tirado. Recordemos cuanto costó y para qué tenemos restaurada la Casa de Camarón, que aunque no se parezca en nada a la verdadera, costó un dinero para que no se sepa sacarle réditos. Y podemos hablar del edificio de interpretación de la Constitución. Dinero público mal gastado e inutilizado. Parece mentira que tanta Isla constitucional, festivalera, reclamara el título, y no somos capaces de tener ningún rincón dedicado a la Carta Magna. Hay sitios por España que con menos, tiene su edificio tematizado. Pero qué le vamos a hacer. Por eso hay muchos isleños que muestran su incredulidad. No lo creo hasta que no lo toque, como Santo Tomás.

Y hay una cuestión que nos preguntamos los ciudadanos. ¿Verá el museo pasar por delante el tranvía? Esta es la pregunta del millón. Han tardado mas o menos lo mismo. Un proyecto rodeado de mentiras y obscurantismos. Uno ya se está viendo algo. El otro no sabemos si veremos algo más que pruebas. Falta la subestación y otras muchas cosas. Por ejemplo, si el tranvía comienza algún día su itinerario normal. ¿está la ciudad preparada para ello? Después de tantos años todavía no se conoce, si lo hay, un plan de movilidad. Qué pasará con el tráfico de la calle Real, con la carga y descarga de los establecimientos, con los contenedores de basura, con las aceras, con las terrazas, con las bicicletas, con los aparcamientos de los alrededores, con el cableado. Y otra cuestión: la ciudad ha encontrado con la peatonalización de dicha calle un espacio público abierto para espectáculos. Seguirá existiendo este espacio si el tranvía ve la luz. Y qué pasará con la Carrera Oficial. Son preguntas que después de tantos años todavía no tiene respuestas.

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