1.622 millones

Verdaderamente San Fernando es para rezar el salmo "El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó", digo el ministro del ramo de que se trate, del Gobierno de que se trate 

El "impacto" del turismo en Chiclana, "sólo en verano", asciende a 1.622 millones de euros. Nota pie de página: 1 millón de euros equivale a más de 166 millones de las antiguas pesetas. Este río de dinero del "sólo verano" chiclanero me resulta francamente de envidia sana, o sea, de mucha alegría por el bien ajeno. Curioso que los ingresos excepcionales de nuestra ciudad, como las construcción de las corbetas para Arabia Saudí, más las cinco nuevas que se han firmado recientemente, se computen en horas de trabajo. El dinero del turismo también se puede computar en horas de trabajo, desde la cama de hotel hasta el desayuno del turista, más la derrama que les llega a la hostelería y al comercio en general. Son los modos de producción distintos. La Isla de las catorce cosechas fue envidiada durante toda la vida por quienes dependían de los jornales del campo. Ahí seguimos, aunque muchas cosechas se hayan perdido, como la Escuela de Infantería de Marina que se fue a Cartagena o la Escuela Naval, que se fue a Ferrol. Verdaderamente San Fernando es para rezar el salmo "El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó", digo el ministro del ramo de que se trate, del Gobierno de que se trate. Éramos la Villa de la Real Isla cuando pasamos a ser la Muy Noble y Leal Ciudad, demostrando lo importante que son las palabras con las que somos denominados. En una parte muy importante del territorio municipal se construyó una ciudad –Población Naval de San Carlos– y el tiempo la incrementó y enriqueció, y el tiempo la decreció y empobreció. Vaivenes de la historia. Lo de mérito es lo de Chiclana, lo digo bien alto. De los jornales a estas cantidades tan importantes de ingresos por turismo y sólo verano. El dinero es siempre arena entre los dedos o riachuelo que baja del monte, sobre todo si se reinvierte, si se pone a trabajar. Es una propiedad que se le atribuye a dos ciudades vecinas: Chiclana y Conil. Muerto Real llaman a la otra vecina de la bahía algunos de sus más críticos vecinos, y Puerto de Santa María no está dando buenos ejemplos con su violencia política y su decaimiento progresivo. Con lo que era el Puerto de Santa María. Nunca la quietud y las ciudades y los pueblos. O se sube o se baja. A las pruebas me remito. Sobre todo con la noticia que traía nuestro Diario el viernes pasado, esos ingresos medidos que han llenado de dinero a nuestra querida Chiclana, que pusieron a trabajar hace 40 años quienes vieron el potencial, y le sacaron producto. Es cuestión de multiplicar por 166 cada euro cosechado en sus playas, en sus hoteles, en su restauración… Y echarle una pensada.

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