Análisis

José guerrero 'yuyu'

El mayor error es el olvido

Ni somos el Brasil de los 70 ni el Atlético Agujetas de mi querido Manolo Santander

Que llegara la primera derrota era cuestión de tiempo. Lo que sorprendió fue la manera en que lo hizo. De entrada sorprendía la casi total renovación de los 11 futbolistas que derrotaron al Girona. Las rotaciones era previsibles, pero tantas se antojaron extrañas. Bien es cierto que, sin hacer un partido glorioso, hasta el penalti que supuso el 1-0 del Alcorcón, tampoco hubo un dominador claro en el partido. Con el 2-0 ya todo se puso en contra y se alojó en la cabeza la idea de que aquello acabara cuanto antes. Pero llegó otro más. Hay quien dice que fue un partido para olvidar. Pues no, es un partido a tener en cuenta para no volver a cometer errores.

Evidentemente el arbitraje no pasará a la historia como una clase magistral de silbatazos y recital de tarjetas. Pero el arbitraje, siendo pésimo, no lo puede tapar todo. No voy jugar a entrenador, porque admiro a Cervera y creo que el balance es enormemente positivo. Pero me llama la intención que la cantidad de cambios se hicieran pensando en el encuentro ante el Alcorcón y el de hoy ante Deportivo. Entiendo las rotaciones masivas cuando hay dos competiciones (el Sevilla lo hizo este jueves ante el Karabag, reservando a muchos titulares pensando en el partido ante el Real Madrid), pero en Segunda cada partido vale tres puntos y valen lo mismo. Es decir, que da lo mismo ganarle al Alcorcón y perder ante el Depor. Por eso no entiendo que la rotación masiva se base en eso. Si hay otras cuestiones técnicas, me callo.

Que tarde o temprano íbamos a perder lo sabe hasta el Tato. Pero creo que haber mantenido el bloque ganador de las primeras jornadas, con las lógicas rotaciones, habría podido decidir un mejor resultado en Alcorcón, con la inyección de moral que ello suponía. Pero bueno, el entrenador apostó por esa decisión y no nos fue bien. Y no pasa nada. A enmendar errores cometidos, a hacer acto de contrición y pensar en lo que viene a partir de ahora. Porque fallar, se falló. No pasa nada por hacerlo, pero no le echemos toda la culpa al del silbato, que así no aprendemos de los errores. Porque solo aprendiendo de los fallos se sale adelante. Y (buscando siempre el lado positivo de todo) creo que es mejor haber caído de esa manera que perdiendo por 1-0, aunque fuera injusto. El 3-0 escuece, por la forma en que se ha producido y habrá ganas de demostrar que lo de Alcorcón solo fue un traspié.

La derrota lo único que ha hecho es devolvernos a la realidad. Ni somos el Brasil del 70 ni somos el Atlético Agujetas de mi querido Manolo Santander. Somos un equipo con garra, con un buen entrenador y con buenos profesionales. Lo que sucede es que todos fallamos, y es de humanos hacerlo. Hoy lo que toca es volver a ver ese Cádiz que hemos visto en las cinco primeras jornadas y volver a recuperar la imagen. Lo del liderato es circunstancial. Si queremos ir partido a partido, los aficionados somos los primeros que tenemos que olvidarnos de las posiciones en la tabla. Sumar y sumar. Lo demás viene por añadidura.

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