Análisis

Antonio morillo crespo

La lengua castellana Y Pedro Marx

Yo no llego a comprender al "presidente Pedro Sánchez". ¿Cómo es posible que se rinda a estos extremos? Llegar a consentir que la lengua castellana, entiéndase española, desaparezca en Cataluña. Este hombre ¿está loco o es tonto? "Que no sea lengua vehicular", entiéndase que no sea lengua para entenderse unos con otros, cuando es el idioma de medio mundo. Fundamentalmente en las aulas, en los colegios, en las universidades. Que sea considerada como lengua extranjera, como el inglés, el francés o el chino. Esto se lo dicen a nuestros padres y se vuelven a morir de sorpresa. Ya de hecho el dialecto catalán (lo de dialecto lo digo como parca revancha mía) de facto está impuesto en la referidas aulas. Y más yo estuve el año pasado en el Gran Liceo de Barcelona y todo era en catalán y ¡en inglés! Asómbrese usted querido amigo.

La gente se cabrea y llega a no consumir productos catalanes a lo que se dice que es contraproducente, porque se acentúa así la división. Pero incluso más, los partidarios a muerte del Barcelona se borran y se pasan hasta al Celta de Vigo antes que defender al "Barza" de las narices. Lo que faltaba ahora es que esos productos catalanes incorporen a sus etiquetas además del inglés, el catalán. Mi menda desde luego no los compraría de esa guisa.

Pero volvamos al "presidente", ¿no se da cuenta de la barbaridad que está cometiendo, que hasta los suyos, léase hasta Alfonso Guerra el combativo y otros de gran porte político le critican? Entiendo y creo que es norma natural y general que un político tiene que tener un orden de principios y actuaciones. Y defender la integridad y solidaridad de sus habitantes que debe ser prioritario antes que el propio interés de permanecer en el sillón de mandamás. Puede ser que Pedro Sánchez sea como Grouch Marx, cuando decía "Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros".

P/D Estoy seguro de que a pesar de criticar y hasta llamarle tonto al Excmº Sr. Presidente del Gobierno de España, ni él ni ninguno de sus ayudantes o asesores me van a presentar querella a demanda judicial. Sencillamente porque estamos en democracia. Yo lo puedo incluso respetar como persona y como presidente del Gobierno de mi España. Pero lo puedo criticar. Y no pasa nada. Lo digo para que otros lo sepan y no me manden recaditos anónimos diciéndome "cuidadito con quien te metes y donde te metes". Estaría bueno que a estas alturas yo me acongojara (léase sinónimo) por ello.

Aprovecho para contar una anécdota que viene al cuento. Le pasó a mi pariente catedrático de griego en el Instituto de Cádiz Don Bernardo Perea. En un examen oral a un alumno muy nervioso le pregunta el profesor: "¿Qué le pasa a usted, que está muy inquieto?". Y le contesta: "Es que estoy acojonado". Réplica: "Querrá decir que está acongojado". Y contraréplica del alumno: "Sí, señor, estoy acongocojonado".

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