Compréndalo, es imposible vivir sin ninguna; con esto pasa como con el respeto que debemos a los demás, que es norma de obligado cumplimiento.

La nueva ilusión que se nos presenta a medio plazo es el impuesto que ronda por las mentes privilegiadas de esos que con el mote de socialistas pretenden hacernos las vida más fácil, sobre todo a los que disfrutamos de rentas medias y bajas. Me refiero concretamente al peaje de las autovías y al de las carreteras secundarias. Es el deseo del inquilino de La Moncloa, caso de que siga allí hasta 2024, fecha que ha puesto para esta gran idea beneficie a los que, según interpreta él, somos siervos de su gleba. ¿Es o no una ilusión?

Antes, para abrir boca, nos dará otras alegrías con el gravamen por plásticos y residuos que se iniciará a mediados de año, pero como no persigue alegrías sueltas, él necesita que nos muramos siendo felices, va a igualar al alza el impuesto de sucesiones y patrimonio en todas las comunidades y se revisarán hasta quince de las desgravaciones fiscales que, de momento, impiden el derrumbe económico, precisamente ese que se prevé a corto plazo. Naturalmente esto lo está estudiando el grupo de expertos creado a dedo por este Gobierno cuyo único objetivo es nuestro bienestar, como lo demuestra la anulación de la declaración conjunta, que tanto está dando que hablar en Europa. Quiéranlo o no, esta medida encarecerá los precios y al extranjero les costará más caro venir aquí a comer pizzas o a correrse sus borracheras reglamentarias.

De momento no dicen ni pío del siguiente paso: cuando nos impongan otro peaje por dar un paseo andando. La cantidad dependerá de algunos factores. El principal de ellos será la declaración de itinerarios. Tenga en cuenta que si lo de las carreteras ya tiene precio previsto -5 €/100 km.-, el paseíto a pie dependerá del número de pasos que se den y que lo mismo que quedan recogidos en el móvil de cada uno, se registrarán en los ordenadores municipales y al final de cada mes, como los recibos de la basura, el agua o el alcantarillado, habremos de satisfacer la cantidad que corresponda por el desgaste de aceras.

No estoy dando ideas, pero verá como en los próximos programas políticos aparecerán las ventajas que, a cambio del voto, ofrecerán los partidos en la oposición. El impuesto no desaparecerá, pero sí ciertas ventajillas; por ejemplo, no tener en cuenta el gasto adicional de la luz de las farolas si se pasea de noche, o si los paseos se hicieron con zapatillas deportivas, menos agresivas con el asfalto. Bueno, no ponga esa cara, desde hace tiempo el propietario de un vehículo está obligado por ley a satisfacer el importe de un sellito de circulación y si quiere aparcar en zona azul tiene pagar lo que indique el contador.

No es por alarmar a nadie, pero por ahí irán los tiros: por usar los bancos de las calles, los semáforos unisex, las papeleras para la gente educada… Se sabe del fumeque callejero, pero de los estornudos y las toses por las vías públicas aún no se sabe nada. Pero que la ilusión no decaiga.

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