DIARIO DE CÁDIZ En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Una aplicación de internet me marcó en un círculo teñido de rojo claro hasta dónde me podía desplazar en la primera salida autorizada por la autoridad (civil) competente el primer día de salida del encierro. He estado a punto de no salir como modo de protesta. Creo yo que muchos ensayamos modos de protestas. No se pueden ir de rositas los responsables indirectos o directos (no hablo de dolo, quede claro)de decenas de miles de muertos y el desastre subsiguiente sobre las economías de los españoles. Hay una relación de considerandos que deberán ser tenidos en cuenta a la hora de una sentencia, penal o política. Es muy triste hablar de esto pero muy patriótico. Lo contrario sería el habitual del no passsaaa nada. Pasa, ya lo creo que pasa. La cara de la ministra Calviño ayer daba pena. Arrugas, ojos tristes, rictus amargo. Pensé en todo lo que tenía encima esa mujer, sentí compasión por ella. Está al pie de una montaña de nieve que se le viene encima. Un alud incontenible, al parecer. ¿Es la Comandante del barco que se hunde, de pie sobre el puente de mando, mirando el horizonte? ¿Porque pasa todo esto que pasa es por lo que el presidente Sánchez quiere un pacto amplio, transversal, generoso, un pacto por España? En San Fernando quiere algo parecido Patricia Cavada. Coherente, pues. San Fernando no está colgada en el vacío de una España flotando como un velero, que cantaba Camarón. Es otro tendón, otro hueso, otro músculo, otra célula de España. Que lo necesita igual, o más. Otra palabra que tenemos que decirnos unos a otros. Porque nos va mucho en ello. Digo la paz social, la solidaridad, el bienestar presente e inmediato. Y el futuro. ¿Sabremos hacerlo? Por lo pronto el ex socio de los socialistas, casi ex líder del ex PA, dice que no se fía. O algo así. No sé qué han dicho PP y VOX, ni UP ni IU (parece lógico pensar que Cs. está con la alcaldesa). En definitiva, los mismos problemas que Sánchez y su socio de gobierno, hasta los amigos nacionalistas no se fía o francamente está a otra cosa, ya saben, independencia u os vais a enterrar (sic). Lo inmediato, aquí como en todas partes, es la economía. O sea, ayudas e impuestos. Digo moratorias, quitas, entregas. Porque es que son más de 40 días sin abrir la baraja, sin que suene el ring de la caja registradora. Así no se puede. Y ahora en sector tan sensible como la hostelería y la restauración es sometido al tercer grado del 30% menos en las terrazas, etc. Así es imposible, no es que no se pueda. Es imposible una rentabilidad mínima. Y sin rentabilidad han llegado los ERTEs como ahora llegarán los EREs. Sin hablar será imposible. Aquí y en todas partes. No sólo al kilómetro de distancia por el que puede moverse uno.

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